Julieta

Crítica de Santiago Balestra - Alta Peli

Almodóvar y un regreso a su forma

Pedro Almodóvar es uno de esos cineastas con un estilo tan marcado, al extremo de que si no figurara su nombre en los títulos, me daría cuenta igual que se trata de una película suya. Eso fue lo que sentí desde el primer hasta el último encuadre de Julieta, un título que tras La Piel Que Habito y Los Amantes Pasajeros nos devuelve —al menos a los que seguimos su cine asiduamente— al Almodóvar arquetípico, el de sus primeras épocas.

Todo Sobre mi Hija

Julieta, una mujer de mediana edad, se encuentra por casualidad en la calle con una amiga de su hija, a quien no ve desde hace 12 años. Este encuentro le detona la necesidad de volver al departamento donde vivía con ella y empieza a hacer un racconto de los hechos que llevaron a que se separara de su lado.

Estamos ante una historia quintaesencialmente Almodovariana, con las mujeres adelante de todo, con una compleja relación madre-hija, y una sucesión de eventos inscriptos en la tradición del mejor melodrama. Estamos ante un Almodóvar que regresa a su forma; el de Todo Sobre mi Madre, Tacones Lejanos y Volver. No me gusta referenciar tanto a otras películas en una reseña, pero me veo obligado a hacerlo por la sencilla razón de que es un poco más difícil vender una película así a un público general. Y si se la mira desde esa óptica, debe aclararse que hay subtramas que empiezan pero no desarrollan completamente, y su desenlace, aunque lógico, puede tener gusto a poco para quien esté acostumbrado a una narrativa más tradicional. Lo que sí tiene a favor es que una vez sembrada la curiosidad de saber como termina todo, esta no te deja, y eso es la señal de que estamos ante el trabajo de un narrador hábil cómo lo es Almodóvar.

Habitualmente en una película, cuando tenés a dos actrices interpretando a la versión joven y la versión vieja de un personaje, sus caminos nunca se cruzan, o cuando se termina la historia del pasado se corta volviendo a la del presente. En Julieta, Almodóvar esquiva esto y se anima a hacer una transición de una actriz a la otra en el mismo encuadre, acentuando no tanto el pase de la juventud a la vejez, sino de la alegría a la tristeza, de la inocencia a la pérdida de la misma. Cómo diciendo que no es la edad lo que nos envejece, sino nuestras vivencias y cómo reaccionamos ante ellas. Una movida de guion y dirección notable, y la única que no me da temor decir es una genialidad.

Por el costado actoral, Emma Suárez y Adriana Ugarte se reparten el peso protagónico de la película con gran talento y sensibilidad. Dario Grandinetti acompaña apropiadamente, a pesar de algún que otro momento en donde desentona.

Por el costado técnico tenemos una dirección de arte con todos los colores y las texturas intensas que nunca faltan en una película del director. Un ambiente acentuado por la estridente pero sensible música de Alberto Iglesias. Por el costado de la fotografía, aunque goza de una iluminación apropiada, en más de una oportunidad el encuadre le corta la cabeza a los personajes, un error de párvulos que sorprende haya dejado pasar un director del calibre de Almodóvar.

Conclusión
Julieta es una película mandada a hacer para los seguidores incondicionales del cine del realizador, quienes la disfrutarán a pesar de que dista muchísimo de ser uno de sus mejores trabajos. Por otro lado, un público general puede sentirse defraudado por su desenlace y por la película como un todo, por seguir inquietudes narrativas y dramáticas comprensibles pero poco habituales.