Jeepers Creepers: El regreso

Crítica de Rodrigo Seijas - Fancinema

UNA SECUELA DEMASIADO PENSADA

El camino recorrido desde la segunda parte de Jeepers creepers hasta esta nueva entrega ha sido largo y no exento de conflictos. Pasaron 14 años, muchas idas y vueltas -incluida una gran polémica alrededor de los delitos sexuales del director y guionista Victor Salva- y la expectativa, que era considerable, estaba cimentada en el peculiar balance que había conseguido el realizador en las dos primeras películas entre lo espectacular y lo horroroso. Eran films de terror, pero también de acción, con cierto goce de lo artesanal y lo monstruoso, con el paisaje campestre transformado en una trampa mortal.

Pero en Jeepers creepers 3 Salva parece demasiado preocupado por montar un gran espectáculo y en el medio se olvida de darle un marco adecuado al desarrollo de los personajes. En un punto, lo que hace el film es acomodarlos, meterlos como puede dentro de la trama, centrada básicamente en un grupo de cazadores liderados por un Sheriff que se propone encontrar y liquidar de una vez por todas al monstruo carnívoro, aunque en el medio se van colando otras subtramas destinadas a explorar los orígenes y motivaciones de la criatura.

Hay muchos objetivos y metas que la película se propone cumplir, con lo que va entrando rápidamente en una llamativa dispersión que le impide crear los climas apropiados. No se puede negar el cariño que Salva tiene por su saga y por sus fanáticos, por lo que la narración está repleta de guiños y secuencias de alto impacto. Pero tanta sumatoria de elementos que en buena medida no se conectan entre sí afectan la capacidad del film para generar tensión. Además, el reducido presupuesto le impide a Salva explotar por completo todo el potencial de los enfrentamientos entre el monstruo y los humanos que se cruzan en su camino: hay muchas ideas y ocurrencias para intentar sacudir al espectador, pero la puesta en escena es muy televisiva, con lo que no llegan a buen puerto.

Para colmo, a Jeepers creepers 3 se le nota demasiado que es un film de transición y que busca ser un eslabón más dentro de una cadena narrativa destinada a crear un universo propio, con un cierre que deja todo servido para una nueva entrega en la que se reeditarán. El mal de las franquicias contagia a Salva, que quiere quedar bien con todo el mundo y construir una mitología alrededor del monstruo, pero se olvida de darle entidad y consistencia a la película que tiene entre manos.

La sensación que deja Jeepers creepers 3 es que Salva pensó y repensó en exceso lo que quería hacer no sólo con el film sino con la saga en su conjunto, y eso lleva a que todo el conjunto narrativo esté invadido por la pose en función de seguir apoyándose en un estatus de culto. Pero el relato carece de espontaneidad y se vuelve llamativamente previsible. Quizás Salva logre acomodar las piezas en la siguiente entrega, si es que consigue realizarla. Mientras tanto, esta nueva secuela decepciona y queda lejos de las expectativas.