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It (Eso)

Crítica de Adrián Kaplan Krep - A Sala Llena

Para un artista no es fácil lograr que se lo reconozca sólo con ver su obra. B.B. King estuvo muchísimos años hasta que pulió y logró ese sonido dulce, dorado, en Lucille. Uno escucha sonar esa guitarra y dice “Ese es B.B. King”. En el cine eso es menos frecuente. Son pocos los directores que a lo largo de su carrera pudieron imprimir un sello en su estilo por el cual uno los reconozca con sólo ver un plano, un movimiento de cámara. Podríamos nombrar a Scorsese o a Wes Anderson entre los miles y miles de realizadores existentes. Ahora bien, marcar un estilo no sólo en la forma de encuadrar o componer un plano sino a la hora de crear un monstruo ya es otra cosa. Ver a ese monstruo en pantalla y decir “Eso es de Muschietti” requiere de un talento a la altura, quizá, de los directores antes nombrados. Porque eso es lo que hace Andy Muschietti –Mamá (Mama, 2013)- en It: Eso (It, 2017), la nueva versión del clásico de Stephen King. Él dirige y su hermana, Bárbara, produce. En este caso, llevan a otro nivel lo hecho en 1990 y lo aggiornan a la dinámica cinematográfica de hoy. La historia, obviamente, es la misma: en el pueblo de Derry un payaso (Penniwise, interpretado de manera increíble por Bill Skarsgård) secuestra y mata niños alimentándose de sus peores miedos. Un grupo de chicos descubre los planes del payaso y trataran de detenerlo a toda costa. Bien. Hasta ahí, la sinopsis. Eso no cambia. En el libro es así. En la película de 1990 es así y en esta también. Pero volvamos a lo que hablábamos más arriba: el estilo. Los monstruos de Muschietti son reconocibles a simple vista. Caminan de una forma imposible. Ya en Mamá se veía esto: contorsiones totalmente inhumanas; formas de caminar imposibles que recuerdan al stop-motion; ángulos que ningún humano podría lograr y que perturban hasta al más escéptico y, una vez que el monstruo casi acorraló al personaje, una corrida loca y final hacia cámara desde un plano subjetivo. Este recurso aparece varias veces en It, pero no por eso deja de ser efectivo. Además, ya en la secuencia con la que Muschietti decide abrir la película (Georgie corre su barquito de papel que baja por el agua hasta desembocar en la alcantarilla) sienta las bases y nos dice “Miren que esto no va a ser como en la versión anterior. Esta película va a dar miedo en serio”.

Esta nueva versión de It está dividida en dos partes. En esta vemos la historia de los chicos y en la segunda parte veremos a estos mismos chicos pero de adultos, que vuelven a Derry para terminar lo que empezaron casi treinta años antes. En el libro, la historia de los chicos transcurre a finales de los años ‘50 y la de los adultos a finales de los ‘80. En esta versión son los chicos los que están en la década del ‘80 y los adultos estarán en la actualidad. En el libro las dos historias (la de los chicos y la de los adultos) están entrelazadas. Por cuestiones narrativas y de producción, explicaron los hermanos Muschietti, es que decidieron separar las épocas y reordenarlas de forma correlativa. Aunque dijeron que en la segunda parte habrá flashbacks que recuerden más la narrativa original y el espíritu del libro.

It 2017 es una película de terror clásica, como las de antes. Con una estructura dramática y un pulso, un tempo, un latir en el montaje que recuerda otras épocas del cine. Con efectos visuales increíbles y una mezcla de sonido excelente, terminan creando una obra de poco más de dos horas de pleno disfrute.

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