Invisible

Crítica de Martín Goniondzki - Cuatro Bastardos

Invisible: Abortar o no abortar, esa es la cuestión.
Pablo Giorgelli (Las Acacias) nos presenta un film que profundiza en una temática muy vigente y debatida en los tiempos que corren.
Hay películas que se estrenan en el momento justo, como es el caso de Invisible (2017). El largometraje viene recorriendo el circuito festivalero donde participó de la selección oficial del 32º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y también del Festival de La Habana, donde se alzó con el galardón a Mejor Guion.
El film narra los acontecimientos que rodean la vida de Ely (Mora Arenillas), una joven de 17 años. Por la mañana asiste al colegio como cualquier chica de su edad y por la tarde trabaja unas horas en una veterinaria para ayudar a su madre que tiene algunos problemas personales, que no le permiten salir de un encierro ni ocuparse de ella ni de su hija. Cuando Ely se entera de que está embarazada su mundo interior estalla aunque por fuera se empeñe en mantener su rutina como si nada ocurriera. Ely tiene miedo, está angustiada, sabe que cualquier decisión que tome no tiene vuelta atrás. Es por ello, que casi la totalidad del relato se va a dedicar a narrarnos ese conflicto interno donde se debate entre tener al hijo o realizar el procedimiento de aborto.
Giorgelli nos expone con mucha sensibilidad y realismo el drama de esta joven que atraviesa por ese confuso y solitario camino llamado “adolescencia”, pero con el agregado de que tiene que cuidar a su madre y mantener la casa. Una chica, que como tantas otras, se ve obligada a “crecer de golpe”, no solo por el embarazo sino también por el entorno familiar y social en el que se desenvuelve. Una temática que se nutre por la pausada narrativa que maneja el director como muestra de un profundo respeto y cuidado para abordar la cuestión, en consonancia con una muy lograda interpretación de Mora Arenillas que se carga prácticamente la película al hombro.
El largometraje maneja muy bien los silencios y los tiempos muertos donde se amplifica el sentimiento de desconcierto que aqueja a la protagonista. Quizás la resolución resulte un poco simplificadora y no termine de hacer algún comentario específico sobre el tema, pero igualmente abre el panorama y permite que cada espectador saque sus propias conclusiones.
Lo más importante y destacable está representado en esa travesía ermitaña que implica considerar el proceso de aborto para una mujer. Quedan evidenciadas nuestras falencias como sociedad en el hecho de que la protagonista no tiene ningún tipo de asesoramiento, contención o incluso, en últimas instancias, opciones legales y seguras de realizar el procedimiento.
Invisible es una obra realmente necesaria para reflexionar sobre la polémica actual que rodea a nuestro país en torno a las decisiones que deberían tomar las mujeres respecto a sus propios cuerpos. Un film narrado con cuidado y una gran sensibilidad.