Historias napolitanas

Crítica de Santiago Balestra - Alta Peli

Una desigual antología

El cine italiano nos ha dado varias antologías notables como Ayer, Hoy y Mañana o Boccaccio 70, pero no todos los carbones terminan siendo diamantes. Ese parece ser el caso de Historias Napolitanas, un compilado de tres historias de las cuales solamente una puede llamarse tal, mientras que las otras solo transcurren.

Lo de Napolitanas es aceptable, lo de historias discutible

Historias Napolitanas se concentra en las desventuras de tres personajes en el poblado napolitano de Bagnoli: Giggino, un cincuentón sin oficio ni beneficio que se dedica a clamar poesía en los restaurantes; Antonio, su padre, un obrero metalúrgico retirado, que cuando no está ocupado exagerando una historia de Diego Maradona para la prensa, está ocupado tratando de conseguir un favor sexual de su mucama; y, finalmente, Marco, un joven que trabaja de delivery boy en una fiambrería que inicia una historia de amor con una chica que trabaja de estatua viviente.

La primera historia no es más que una seguidilla de dificultades que padece el personaje de Giggino, que termina por aburrir por la sencilla razón de introducir sendos conflictos pero no desarrolla —y menos que menos resuelve— ninguno.

La segunda historia, la de Antonio, es la única que sale más o menos bien parada, por tener medianamente balanceado el desarrollo del conflicto y el desarrollo de personajes. Cabe destacar que es la que tiene al personaje más querible.

La tercera y última historia, la de Marco, aunque describe apropiadamente el universo de su personaje, no le da un conflicto concreto más allá de una historia de amor que no se desarrolla lo suficiente, sucumbiendo así a los mismos errores de la primera historia, y regresando a la película, como un todo, a una meseta.

Si bien cabe destacar que la película sabe conectar una historia donde termina la otra, la flaqueza de las partes es lo que contribuye a que el todo no pueda destacar.

Por el costado técnico, la película es bastante modesta y es notorio su bajo presupuesto, aunque a menudo algunas cosas denoten cierta falta de profesionalismo en su estética. Por ejemplo, algunas tomas con cámara en mano que se ven exageradamente agitadas, y una toma hecha con un drone que no empata con el resto del material de la película. Estos tropiezos ponen en evidencia que le cuesta decidirse entre un registro ficcional o cuasi documental. En el costado actoral, los tres protagonistas entregan labores interpretativas decentes, siendo la más lograda la del personaje de Antonio. Por fuera de él no hay nada para criticar, pero tampoco mucho para elogiar.

Conclusión
Con una historia medianamente desarrollada emparedada por otras dos que simplemente transcurren, el saldo final de Historias Napolitanas es el de una antología desigual. Aunque hay buenas intenciones interpretativas, las fallas narrativas y sus pocos desaciertos técnicos terminan por hacerlo un intento poco agraciado, y aunque una postura noble, con eso solo no se hace nada. Una antología es un trabajo de equipo, donde cada una de las historias debe destacar, y se hace difícil recomendarla cuando la mayoría son flojas.