Hijos nuestros

Crítica de Iván Gordín - Alta Peli

Carlos Portaluppi y Ana Katz protagonizan Hijos Nuestros, una película sobre la única religión de la cuál todos los argentinos son adeptos: el fútbol.

El hombre suburbano

Hugo Pelosi (Carlos Portaluppi) es el estereotipo del tachero porteño: bilardista, piropeador, cabrón y adepto a las anécdotas de Guillote Coppola. Lo único más importante que su auto es San Lorenzo de Almagro, cuadro del cual es hincha fanático y en donde ha sabido desarrollar una breve carrera como futbolista profesional. Su frustración por la abrupta interrupción de su trayectoria futbolística es tan grande como el tamaño de su abdomen y transita el pavimento bonaerense con resignación. En uno de sus rutinarios viajes por la ciudad conoce a Silvia (Ana Katz, Mi Amiga del Parque) y a su hijo Julián (Valentín Greco), un preadolescente que es figura en su equipo barrial de baby fútbol. Y Hugo, impulsado por sus fracasos personales, intentará promover a Julián en las inferiores del club de sus amores.

La trama funciona gracias a la verosimilitud de las situaciones que presenta el guión y a la gran labor de un reparto que entiende los manierismos de la clase media pero no los exagera en ningún momento. También es destacable la desviación de los arcos argumentales típicos en los que suelen recaer los films que incluyen un interés romántico. No hay pretensión de idealizar a los personajes o redimirlos, cada uno de ellos se maneja por un código y actúa conforme a las causalidades de su comportamiento. Este detalle junto a sutiles toques humorísticos engrosan el realismo de la cinta, algo esencial para el tono que quieren plantear los directores.

La proximidad con la que se configuran las características de los protagonistas les otorga tridimensionalidad y el suficiente nivel de carisma para que el espectador pueda conectarse con una historia que no depende de giros y eventos extraordinarios. La clave del relato es simplemente el magnetismo de los personajes y su necesidad por sobrepasar sus problemas internos.
Los goles que no se hacen en un arco…

La opera prima de Juan Fernandez Gerbauer y Nicolás Suárez intenta decodificar los lineamientos sociales del llamado “folklore del fútbol” a través de las cosmovisión cotidiana de Hugo. A diferencia de otras películas que buscan edulcorar la “pasión” o la “cultura del aguante”, los directores tratan de encontrar los defectos y virtudes dentro del modus operandi del personaje. Asimismo se trazan paralelismos entra esta lógica con otras devociones populares que estructuran el estilo de vida de la población argentina. Hugo es un acólito de la pelota como Silvia una feligresa de la Iglesia Católica y otras yerbas esotéricas como el horóscopo chino. Los realizadores resaltan las similitudes existentes entre las reglas con que las que se rige el fanatismo, incluso en la idea de paternidad que se desprende del fútbol y que es posible palpar en los vínculos familiares de la sociedad argentina.

Conclusión

Hijos Nuestros es un formidable estudio de personajes con un argumento mucho más profundo de lo que aparenta en la superficie. Un film bien escrito y con mucho corazón.