Hanna

Crítica de Lucía Roitbarg - EscribiendoCine

Corre Hanna Corre

Hanna (2011) es un film de acción pero con un argumento que gira constantemente hacia el drama. Es interesante el vínculo entre las dos facetas, pero ninguna adquiere la fuerza suficiente. El director Joe Wright intenta construir un personaje diferente, inadaptado, aunque cae en ciertos clisés que terminan opacando los aspectos más interesantes.

Hanna (Saoirse Ronan) es una adolescente que vive en el medio del bosque en Finlandia. Su padre Erik (Eric Bana), un ex agente de la CIA, decidió criarla allí para que no la encuentre una agente de inteligencia (Cate Blanchett), quien los busca por razones que la trama irá rebelando. Erik entrenó a Hanna desde pequeña para matar a esta mujer, por lo que Hanna es una niña un poco salvaje, pero con estudios y conocimientos. El día de salir llega y ella debe luchar por su vida y cumplir con la misión para la que fue criada. Conocer y adaptarse a la vida en sociedad será, además, su otro gran desafío.

Las protagonistas femeninas en films de acción ya dejaron de ser una novedad. No deja de generar, sin embargo, cierto misterio. Una mujer que encauza su vida hacia un ámbito generalmente masculino, donde el crimen, la muerte y la violencia son moneda corriente no es cualquier mujer. En Hanna, esta idea está doblemente explotada: no sólo que la protagonista es mujer sino que además es casi una niña. De estos elementos se vale Wright para intrigar al espectador: ¿Por qué una niña está entrenada para matar?¿A quién debe ultimar?

Con premisas claras pero sin esclarecer del todo los motivos, la película alcanza buenos momentos, con escenas de acción muy logradas aunque repetitivas que remiten a Corre Lola Corre (Lola rennt, 1998): muchos momentos muestran a la niña de cabellos rubios corriendo hacia algún lugar para escapar de sus captores. Esos fragmentos están notoriamente dilatados con imágenes altamente sugestivas, mientras que la musicalización eletrónica (de los Chemical Brothers) convierte a cada persecución en un cuasi video clip, otorgando un ritmo visual muy ágil y entretenido.

Hay ciertas líneas argumentales que se abren pero que no tienen una resolución definida. Hay, también, un énfasis en la reinserción social de Hanna, que sin embargo se desarrolla casi sin complejidad, de forma chistosa y sin proponer una crisis o conflicto. Por otro lado, se presenta la idea de la predestinación al momento de analizar la posibilidad de cambiar el curso de los acontecimientos para los que la protagonista fue programada. Pero esto tampoco se complejiza y termina adquiriendo protagonismo la persecución por parte de personajes malvados liderados por una mujer sin escrúpulos.

Hanna tiene pretensiones estéticas y un argumento aceptable, pero apela más de lo necesario a resoluciones banales y conocidas.