Hanna

Crítica de Damián Serviddio - Suplemento Espectáculos

El director Joe Wright (encargado de la más reciente versión del clásico “Orgullo y Prejuicio” y de la excelente “Expiación, deseo y pecado”) es dueño de un estilo personal que ha marcado su producción hasta el momento, pero es innegable cierto aroma al cine de acción del francés Luc Besson en “Hanna”. La música electrónica, a cargo de The Chemical Brothers, para subrayar los momentos de adrenalina pura, bastaría como ejemplo. Sin embargo, Wright va más allá y además de la psicodélica escena del escape de la protagonista por los túneles que la conducen al desierto marroquí, nos vuelve a regalar un extensísimo y coreografiado plano secuencia. Ese pequeño gran detalle al que nos tiene malacostumbrados. La precisión y frialdad de Blanchett en su composición de Wiegler es simplemente atemorizante.