Halloween

Crítica de Pablo O. Scholz - Clarín

Michael Myers, el asesino con máscara y cuchillo en mano, y la baby sitter Laurie Stroud vuelven a tener un encuentro. Pero el sabor del reencuentro tiene un gusto distinto.

A saber: pasaron 40 años de aquella Noche de brujas en Haddonfield, Illinois, pero no las nueve secuelas o remakes. Hay que olvidarse de ellas, porque el director David Gordon Green (Experta en crisis) y sus coguionistas así lo han decidido. Las confrontaciones ya vistas no existieron. Michael estuvo confinado y sin hablar estas cuatro décadas, mientras Laurie se transformó en una abuelita vengadora.

Armada y preparada hasta los dientes, Laurie (de nuevo Jamie Lee Curtis) no tiene un cabello de ingenua. No pregunten cómo, pero ella construyó una guarida en el bosque, alejada del pueblo, con sótano como refugio casi inexpugnable, esperando que su hermano salga, alguna vez, de la prisión.

Y por supuesto que esto sucede.

Y por supuesto que Michael la buscará y encontrará, tras dejar un tendal de cadáveres, no como en la original donde sólo masacraba a 5 personas y un perro.

Pero así como Michael es la maldad en persona, y en frasco grande, y no ha cambiado nada, Laurie, sí. Bueno, son tiempos del #MeToo, y entonces si hace 43 años Spielberg en Tiburón hacía que tras que fallaran el pescador especialista y el ictiólogo para acabar con la amenaza, fuera el hombre común (el jefe de policía Brody) el que terminaba con el escualo, ahora cuando los hombres no logran cazar a Michael será la dinastía Stroud: la abue Laurie, su hija (Judy Greer) y su nieta Allyson (Andi Matichak).

Se sabe que a los fans no hay nada ni nadie que los distraiga y los convenza de que, tal vez, quizá, en una de ésas, esta Halloween no esté a la altura ni le rinde el sentido homenaje que se merecía la primera. Pero quienes somos fanáticos de la original y de la primera secuela (la de 1981, tal vez más aterrorizante que la primera) sentimos que por más que John Carpenter y Curtis estén involucrados… no es lo mismo. Algo falta. Algo falló.

Y no lo es porque, si bien el plot, la excusa argumental es la misma, hay un solo momento que crispa los nervios. Y es al comienzo, cuando un par de periodistas de investigación británicos llegan hasta la prisión a visitar a Michael.

Después, el slash y el gore se apoderan de toda intención, aspiración, sueño o deseo desde la platea porque aquello que nos atrajo hace 40 años vuelva a suceder.

Y no.

Con todo, al ver esta Halloween los que ni siquiera saben quién es Michael y les gusta el cine de terror “moderno” no saldrán defraudados. A los fans, en fin, nos queda el recuerdo de las primeras o rastrear en algún maratón o por Internet aquellas dos películas que sí metían miedo.