Halloween

Crítica de Jessica Blady - Malditos Nerds - Vorterix

TE CONOZCO MASCARITA

The Shape está de regreso para celebrar el 40° aniversario de su raid asesino.
Si bien, a “El Loco de la Motosierra” (The Texas Chain Saw Massacre, 1974) se le atribuye el origen de ciertos elementos comunes al slasher, fue la pequeña obra independiente de John Carpenter la que sentó las bases y se transformó en la madre de este sangriento subgénero y, por supuesto, en un clásico indiscutido del horror de todos los tiempos.

Muchos siguen citando a “Noche de Brujas” (Halloween, 1978) como “una alegoría sobre la virtud y el peligro de la promiscuidad sexual”, pero para su creador, nunca fue más que una película de terror que se burla de sí misma y de muchos de sus truquitos baratos. Claro que nadie dijo que esto fuera algo malo. Hace 40 años, Michael Myers -o The Shape (la forma)- irrumpía en la cultura pop y se convertía en uno de sus monstruos más celebrados, y Jamie Lee Curtis (la incansable Laurie Strode) en la Scream Queen por excelencia (perdón Janet Leigh, pero ya sabemos de dónde lo heredó la nena), gracias a la historia de este loquito que durante la Noche de Brujas de 1963, perdía la chaveta y apuñala a su hermana hasta la muerte.

Tras pasar quince años en una institución psiquiátrica, el joven Myers logró escaparse y volver a Haddonfield, su pueblito natal, para continuar su raid asesino, con mascarita y cuchillo en mano. Por suerte (¿o desgracia?) se cruzó con Laurie que, a diferencia de muchas de sus víctimas, no se la iba a hacer nada fácil.

Michael siguió volviendo casi convertido en una especie de ser sobrenatural imposible de matar, atravesando secuelas y reboots que pocas veces le hicieron honor a la visión de Carpenter. Ahora, con todo el visto bueno del director y con David Gordon Green detrás de las cámaras, The Shape retoma a su mejor forma (je) con una historia bastante clásica y rebosante de tropos, pero con el acento puesto en la víctima y sus traumas, un tema muy allegado a la coyuntura, donde el #MeToo juega un papel preponderante.

“Halloween” (2018) es el slasher que la era del Time’s Up necesita, un borrón y cuenta nueva para la saga, que decide borrar todas esas continuaciones, y hasta se ríe de detalles ridículos y obsoletos como el parentesco entre Michael y Laurie. A Green, un realizador que atravesó varios géneros y tipos de presupuesto, se lo nota muy respetuoso de la franquicia, cómodo con la historia que debe contar y con el lucimiento de sus heroínas. Sí, la cosa viene en plural porque pasaron cuatro décadas desde aquella fatídica y sangrienta noche de 1978, donde Strode se convirtió en una sobreviviente y en una luchadora incansable para lograr que su hija y su nieta estén preparadas para los horrores de este mundo… sean cuales sean.

El guión de Green, Jeff Fradley y Danny McBride (otro comediante que se sumerge en el género terrorífico y sale bien parado) nos trae derechito al presente donde Michael Myers lleva 40 años encerrado en el Smith's Grove Sanitarium, ahora bajo la supervisión del doctor Ranbir Sartain, algo así como “el nuevo Dr. Loomis”. El asesino serial lleva todo este tiempo sin decir palabra, aunque está sumamente consciente de su entorno. Igual, no muestra ningún signo particular cuando Aaron Korey y Dana Haines intentan entrevistarlo y llevarse su visión de los hechos de 1978 para su podcast, incluso ante la mención del nombre de Laurie, y cuando Korey decide mostrarle su famosa máscara recuperada.

La negativa de Myers los lleva a su siguiente objetivo: la mismísima Strode, que lleva casi la misma cantidad de tiempo aislada del mundo en una casa/fortaleza, lidiando con sus traumas y preparándose para un nuevo encontronazo con su victimario, algo que entiende, llegará tarde o temprano. Esta actitud tan combativa le costó un par de matrimonios y el alejamiento de su hija Karen (Judy Greer) y su nieta Allyson (Andi Matichak) que la quieren mucho, pero ya no pueden seguirle el juego de la paranoia.

Como si se tratara del Joker tras despertarse de su estado catatónico en “Batman: El Regreso del Caballero Oscuro” (Batman: The Dark Knight Returns”, algo hace click en Myers tras la visita de Korey y Haines, y aprovecha el traslado de institución para escaparse y volver al ruedo, ¿adivinan?, durante la noche de Halloween.

La fuga no pasa desapercibida, y tanto Laurie como el sheriff Frank Hawkins (Will Patton), harán todo lo que esté a su alcance para evitar una nueva masacre. Y en el caso de la ex niñera, salvaguardar la vida de su familia.

“Halloween” (2018) nos lleva de la mano por un camino harto conocido, lleno de violencia y gore, como debe ser. Los realizadores saben que no pueden innovar demasiado en cuanto a la historia sin caer en tramas estrafalarias, entonces deciden ir por lo clásico y repetir la pesadilla con los estigmas de nuestro tiempo. Igual, la película viene con varias vueltas de tuerca desde lo narrativo, tratando de indagar en la psique del asesino y sus motivaciones, pero mucho más en la de su víctima y como el trauma repercute en todos aquellos que la rodean.

Las medidas de Laurie parecerán extremas y exageradas, pero quien la puede culpar después de haber experimentado semejante tragedia. Esta es la novedad que suma Green y compañía, un poquito de profundidad que excede los meros cuchillazos, las muertes súper sangrientas y las persecuciones que, sabemos, no van a llevar muy lejos a sus presas.

De repente, las mujeres (como esas niñeras que se convirtieron en “objeto de deseo asesino”) no son solamente la carne de cañón para La Forma, y a pesar de que no todas las que se cruzan en su camino van a vivir para contarlo, la historia jamás las colocan en ese lugar de víctima que les asignó el género desde hace años. Sí, Michael tiene cierta predilección por las chicas (como la gran mayoría de los asesinos seriales), pero ya no les corresponde a los hombres (ni a las autoridades) venir al rescate.

“Halloween” encuentra un gran equilibrio entre lo nuevo y lo viejo, rescata lo mejor del personaje y la historia original, y se concentra en la dicotomía de víctima/victimario, siempre conectando con los temas más actuales. Por lo demás, es divertida, sangrienta y espeluznante, se siente como una película más acabada (a pesar de su escueto presupuesto), y nos engancha desde los primeros acordes de la clásica musiquita compuesta por el mismo Carpenter cuatro décadas atrás.

Para innovación profunda tenemos otro tipo de terror, esto es un slasher y Green sabe cómo jugar con los tropos, ser fiel a su visión y respetuoso del material, dejando lugar para algunas sorpresas y, obvio, acá no vamos a revelar. Michael Myers volvió para hacer de las suyas, y Laurie no piensa quedarse de brazos cruzados.

LO MEJOR:

- Jamie Lee Curtis es un tesoro de la humanidad.

- Green encuentra lugar para sorprender, y sumar temas coyunturales.

- Nos alcanza con esa musiquita para ponernos los pelos de punta.

LO PEOR:

- El slasher es el slasher y no puede escapar de ciertos lugares comunes.

- Que las autoridades sigan siendo tan opas.