Guasón

Crítica de Mariano González - Cinergia

De la locura a la gloria

Pocos personajes tan complejos como misteriosos logran en el espectador lo que consigue el Joker, personaje creado en la década del cuarenta por Jerry Robinson, Bill Finger y Bob Kane basado en la caracterización que le dio Conrad Veidt a su interpretación de Gwynplaine en “The Man Who Laughs” (1928) y que inmediatamente se convertiría en el némesis de Batman y modelo de la antítesis a la hora de contar la dualidad de dos personajes tan opuestos como semejantes. Una relación que es sujeto de análisis en obras destacadas del mundo del cómic, prácticamente no existe guionista que no quiera contar una batalla entre el caballero de la noche y el payaso príncipe del crimen.

A lo largo de la historia hemos tenido varias adaptaciones en cine, otras muchas en series; algunas que quedan en la historia de sus intérpretes, otras un tanto menos logradas pero lo que sí podemos decir es que Joker es un personaje que cuenta con un dato clave a la hora de describirlo, y es que nadie sabe bien su origen a pesar de tener como canon varios relatos que han servido como punta para tener en cuenta en una posible historia de origen. Esto también hizo que el personaje cobrara aun mayor interés en los seguidores de las historias ya que en la variación del relato se construye un mito, ese mito de un hombre que en su locura es capaz de cualquier cosa, un hombre que es fruto del miedo, de la desesperación, obra de una ciudad corrupta, un verdadero agente del caos.

Allá por el año 2017 Warner Bros y DC Films, tras los pocos alentadores sucesos que precedieron el estreno de Liga de la Justicia (Justice League), dan a conocer los planes para producir una película centrada en los orígenes del Joker pero que no estuviera relacionada al ya conocido DCEU. Para esto es que eligen a Todd Phillips, un director que venía de dirigir varias comedias (Roadtrip, The Hangover, etc.), elección que desalentó bastante a los fans pero que no logró incomodar a los ejecutivos que seleccionaron a Scott Silver para coescribir junto a Phillips el guion y a nada más que al maestro Martin Scorsese en la coproducción. Para la elección del protagónico se barajaron dos nombres: Leonardo Dicaprio y Joaquin Phoenix, siendo este segundo el indicado por el director.

La película mantuvo un rodaje normal: tuvimos el primer vistazo del look que iba a tener esta nueva adaptación del Joker más cercana a aquella que supo caracterizar a César Romero en la serie BATMAN de 1976, pero todos empezamos a elaborar hipótesis de cuál origen iban a contar, si realmente iban a tomar la obra de Alan Moore y Brian Bolland en “The Killing Joke” o si se iban a inclinar en algo nuevo. Hubo un trailer y todos quedamos boquiabiertos, pero luego la película tuvo su estreno el 31 de agosto pasado en el Festival de Cine de Venecia, donde la directora salteña Lucrecia Martel entregó el León de Oro, siendo el mayor premio del jurado y ahí todo fue una locura, no paraban de llover elogios y nosotros no podíamos esperar por ver esto mismo que se convertía en un éxito antes de llegar a su estreno comercial.

Tuve la suerte de asistir a una de las funciones privadas que se realizaron en nuestro país a cargo de Warner Bross Argentina en su microcine. Llegué un poco nervioso dado que solo había visto un solo trailer y no quise saber más y evité todo tipo de spoilers: quería llegar al día del visionado lo más fresco posible y que cada fotograma me golpee como sucedió cuando las luces se apagaron. Estamos ante una película majestuosa por donde se la mire. Todd Phillips logra contar una historia que es un efectivo y contundente reflejo invertido del camino del héroe, una película que te interpela desde su concepción, te hace parte de un problema como hace rato no se ve en una pantalla, la historia de Arthur Fleck, un hombre que vive en una ciudad en ruinas, una Gotham corrupta que ya nos mete de lleno en ese universo que reconocemos de inmediato y que es imposible despegar de Batman. Este hombre agobiado por la pobreza intentando salir a flote teniendo a una madre enferma a cargo siendo objeto abyecto de una sociedad mezquina que hace la vista gorda para los que menos tienen mientras los empresarios prometen soluciones a cambio de votos, una crítica social muy presenta en todo el relato hace que uno interpele las decisiones que atravesarán la vida de Arthur pero que convertirán su camino en un viaje casi ineludible con la locura.

El trabajo actoral de Joaquin Phoenix es fundamental desde todo punto de vista, pienso que partiendo del trabajo vocal con el tema de las risas (sí, las risas), ese enajenamiento que supimos verle en más de una oportunidad y que es un rasgo característico que lo enaltece, una tristeza que no solo es visual hacen que sea imposible no apenarse por todo lo que le suceda, su actuación es directamente proporcional al resultado general de la película , me es imposible pensar que alguien más haya podido lograr poner voz, cuerpo y alma y acercarse levemente a este resultado actoral.

A los fans solo voy a decirles que Joker no escapa a las referencias con Batman, aunque no lo veamos vamos a saber que él está ahí, hay escenas en las que tuve que ahogar gritos, créanme. La puesta y fotografía son brutales pero algo que hace que la experiencia gane muchísimo es la banda de sonido compuesta por la islandesa Hildur Guðnadóttir que acierta en cada acorde que suena de fondo y por momentos cautivan profundamente.

Hay guiños a grandes clásico del cine fácilmente detectables y un Robert De Niro en un papel conciso pero no menos efectivo. Los últimos 20 minutos de la película son sencillamente aplastantes, de repente las piezas van encastrando en este enorme rompecabezas y nada quedará librado al azar, todo es reconocible, la historia cobra vida el mito se dimensiona y uno no puede dar crédito a lo que está viendo.

La película terminó y yo quedé sentado intentado procesar lo que acababa de ver, Joker no es un festín de sangre sin sentido, es el ocaso de un hombre con serios problemas mentales cayendo a los más profundo que se puede caer cuando la sociedad te empuja por todos lados, los hechos no justifican las decisiones pero eso es la ficción, un personaje acosado por grandes problemas intentado resolver; a veces con finales felices y otras abrazando la locura felizmente siendo parte de que lo que puede provocar el mal siendo parte de una solución dramática. Joker expone a mi gusto inteligentemente el eje de que el Joker está mas allá del mal común, Joker puede ser cualquiera en su peor día. El mal, una peligrosa idea de la sociedad en reinante desesperación.

“Le verdadera broma es tu persistencia, tu profunda convicción qué de alguna manera, en alguna parte, todo esto tiene que tener sentido.”
Grant Morrison (Batman R.I.P)