Guardianes de la Galaxia 2

Crítica de Santiago Balestra - Alta Peli

Una secuela con mucha menos acción de la que se esperaba.

Guardianes de la Galaxia fue uno de los grandes éxitos de 2014. Un grupo de simpáticos inadaptados intergalácticos que supo ganarse al público a base de eficientes escenas de acción, humoradas, una pegadiza banda sonora y, por qué no decirlo, una razonable dosis de emotividad.

La crítica y el público acompañaron esta propuesta, por lo que una secuela era inevitable, o al menos tan inevitable como puede ser un producto de una factoría que tiene, ya por regla general, varias películas y secuelas con estrenos programados con años de anticipación.

Una piña colada muy aguada:
Star Lord y compañía viajan a un remoto planeta para ayudar a una civilización alienígena a deshacerse de un ser intradimensional. Todo sale a pedir de boca, si no fuera porque Rocket Raccoon decide robar unas baterías sagradas para ese pueblo. Tras un intenso tiroteo entre los Guardianes y dicha civilización, se estrellan en un planeta desolado y son asistidos por Ego, un caballero que afirma ser el padre desaparecido de Star Lord. La cosa se complicará cuando se sepa el cómo y el por qué de esa desaparición, y el rol que tiene en el futuro de la galaxia.

Toda la acción, el humor y la emoción de Guardianes de la Galaxia Vol. 2 la van a encontrar durante el primer y tercer acto de la película. ¿Y el segundo? Bien, gracias. En realidad estamos hablando de una meseta, con poco y nada de acción (solo dos escenas, y en solo una de ellas se siente que las cosas están en riesgo) y muchísima exposición; es decir puro bla bla explicativo. La matemática simple lo dice: el 1er acto es el 25% de la película, el 3ero es el otro 25, y el 50% restante es el segundo acto. Cuando en la mitad de una película de dos horas y cuarto, supuestamente de acción, esta brilla por su escasa presencia, no es lo que se dice un diagnóstico alentador.

Chris Pratt y Zoe Saldana están bien como siempre. Karen Gillan se luce un poco más que en la primera película como Nebula. Destaca Michael Rooker como Yondu, al igual que Pom Klementieff como Mantis, un ser que puede leer las emociones de la gente. Dave Bautista intenta ser un comic relief, y hasta consigue sacar unas risas, pero conforme progresa el metraje lo termina forzando demasiado. Kurt Russell está sobrio, pero exagera levemente llegado el desenlace. Sylvester Stallone completamente desaprovechado; ¿excusa para lo que se viene tal vez?

El trabajo visual del film es tan sobresaliente como es habitual en todas las películas de Marvel, pero en el caso particular de Guardianes de la Galaxia Vol. 2 se destaca más en la dirección de arte y en los efectos visuales. La fotografía y el montaje son prolijos. La banda sonora es movida pero no es el compilado potente de la primera película y no tiene la misma conexión emocional.

Conclusión:
Una película de acción y aventura está obligada a tenerlas a lo largo de toda la película, no solo al principio y al final. Guardianes de la Galaxia Vol. 2 confió demasiado en los logros emocionales de su antecesora, y al darles un protagonismo mayor en esta secuela, terminaron por descuidar lo que debe ser una película del género en primer lugar.