Gauchito Gil

Crítica de Marcelo Cafferata - Lúdico y memorioso

El estreno de esta semana en Cine.ar/play de “GAUCHITO GIL” nos presenta la ópera prima de Fernando Del Castillo quien nos brinda una nueva biografía del santo popular que ha ganado miles de devotos a lo largo y a lo ancho de nuestro país, el emblemático Antonio Mamerto Gil Nuñez, más conocido como el Gauchito del título que ha impuesto su propia justicia en el marco de la guerra civil correntina.

El trabajo de Fernando Del Castillo corre con la desventaja de que recientemente se han hecho una serie de filmes con la figura central del Gauchito como pro ejemplo “Un gauchito Gil” de Joaquín Pedretti, “El Gauchito Gil: la sangre inocente” de Ricardo Becher, la más reciente “Gracias Gauchito” de Cristian Juré en cuanto a los registros de ficción, o inclusive el documental “Antonio Gil” de Lía Dankser que se basaba fundamentalmente en las peregrinaciones que los fieles realizan todos los 8 de Enero hacia el santuario ubicado en las afueras de la Localidad de Mercedes en la Provincia de Corrientes.

En este caso, la cantidad de trabajos anteriores alrededor de este personaje / mito / héroe popular hace que haya una especie de saturación del material respecto de una figura que si bien es atractiva, se encuentra prácticamente agotada por las diversas formas en las que ya ha sido abordada por los diferentes realizadores antes mencionados. Si bien el trabajo de Fernando Del Castillo abandona casi en su totalidad la faceta más mística de su figura, el hecho de elegir centrar el relato en su sustento más histórico y en su figura de la rebelión, también implica tomar ciertos riesgos que son propios de concretar una película de época, con las limitaciones presupuestarias que se imponen en este tipo de productos.

En este caso “GAUCHITO GIL” profundizará sobre la rebelión y la lucha armada que se presentó luego de la finalización de la Guerra de la Triple Alianza, a fines de 1870, imprimiéndole a los hechos reales un aire de western de provincia –fue justamente rodada en la Localidad de Paso de los Libres en la provincia de Corrientes- y de esta forma, volver a recorrer la historia de este símbolo de la justicia y la lucha contra la opresión imperante y las injusticias sociales de la época.

El realizador, entonces, pone el acento mayormente en su historia personal, en sus amores, en su pasión, en su lucha por la igualdad y por el fin de la violencia y se enfoca mucho más en el hombre que en el mito. Es así como el guion escrito también por el propio Del Castillo, lo muestra en una faceta completamente humanizada: en esta ocasión Gil sufre, se enamora, tiene sus propias contradicciones y aun cuando sabe que tiene todo el poder policial y de la justicia en su contra y persiguiéndolo, no cesará en su lucha personal por la conquista de los derechos de los más vulnerados, aun cuando el poder de turno lo etiqueta como un delincuente, historia que se espeja con cierta reminiscencia en nuestra historia actual y con esa necesidad de líderes que puedan tener su carisma y que luchen por la justicia.

Roberto Vallejos (quien ha participado en filmes como en “Gato Negro” “Paco” y “El tío” y sus participaciones televisivas en “Mujeres Asesinas” “El Tigre Verón” y, recientemente, en “Tu parte del trato”) es quien parece tener más en claro el sentido que se busca en esta nueva producción y entrega una composición justa, medida y que logra una fuerte credibilidad en su papel y se transforma en el punto más fuerte en donde se estructura toda esta nueva historia alrededor de Antonio Gil.

El resto del elenco, lamentablemente no corre la misma suerte y hay notables problemas en el tono con el que discurren los personajes, tanto en la composición de un acento de provincia que no termina de encontrar la precisión necesaria como para poder formar un equipo homogéneo sin que existan diferencias tan notables (por ejemplo la chamana / curandera / bruja de Marta Lubos, ya desde su vestuario y su marcación exagerada parece más una caricatura que un personaje histórico).

Hay ciertos momentos en que gana una puesta en escena que remite más a un producto televisivo que a una estética propiamente cinematográfica y ciertos problemas con los rubros técnicos se ven más complicados todavía por un guion en el cual se presentan abundan situaciones forzadas y, en algunos momentos, no del todo bien resueltas.

Sin embargo, en la opera prima de Fernando Del Castillo prevalecen las buenas intenciones, una innegable corrección y una necesidad de salvar a la figura de Antonio como un gran hombre y sobre el final, rememora la anécdota de su verdugo.

Momentos antes de ser ejecutado, Gil le dice al verdugo que su hijo que se encontraba gravemente enfermo, agonizante y ya sin esperanzas, podrá sanar si rezaban en su nombre. El verdugo regresa a su hogar y en un acto desesperado reza y su hijo sana milagrosamente.

Allí nacerá el mito, ese que Del Castillo intenta dejar en manos del propio espectador cuando termine su película, en donde Antonio Gil se construye como ese luchador inquebrantable, en una Corrientes abatida por el dolor, la injusticia y la persecución y al que la película le rinde su sensible homenaje.

POR QUE NO:

«Notables problemas en el tono con el que discurren los personajes»