Gaturro

Crítica de Ricardo Luque - La Capital

Un amor con siete vidas.

Gaturro se ganó un lugar en el mundo de la historieta desde la contratapa del diario La Nación. Su éxito, que tiene como base de sustentación a los niños, hacía inevitable que tarde o temprano llegara a la pantalla grande. Así funciona la implacable maquinaria de la industria cultural. Canibaliza los contenidos que tiene suceso, reciclándolos para sacarle el máximo provecho. Así es como el gatito, sensible y simpático, se agiganta en una historia que en el cine se suma a la moda del 3D. Entretenida, la película gira en torno a las desventuras que vive el felino en su desesperado intento por seducir a Aghata, su eterna enamorada. La historia, claro está, está matizada con las ironías que hicieron famosa al personaje nacido de la pluma inquieta del dibujante Nick. Lo mejor: la escena inicial, que repasa la vida de los protagonistas de la película.