Gallero

Crítica de Diego Batlle - Otros Cines

Este segundo largometraje de Mazza narra una historia de amor entre un hombre que se dedica a entrenar gallos de riña y una viuda bastante más veterana que él.

Mazza -un porteño que parece obsesionado con historias de pequeños pueblos del interior- se traslada ahora a una zona árida e inhóspita de Catamarca para contar la relación afectiva entre dos seres parcos y solitarios. El resultado es valioso, más allá de algunos innecesarios simbolismos o de ciertos excesos pintoresquistas.

Con una fotografía en HD que luce mucho más cuidada y ambiciosa que la precaria pero promisoria El amarillo, Gallero hace gala de un gran rigor y austeridad para describir -con los tiempos propios de los personajes y de la dinámica del lugar- cómo se va profundizando la conexión entre los dos protagonistas, más allá de las diferencias de edad y de personalidad.

Hay en Gallero algo de Japón, de Carlos Reygadas, y bastante del cine popular de Leonardo Favio. Y hay una consolidación de un director con un universo y un estilo propios: Sergio Mazza.