Francotirador

Crítica de Fernando Alvarez - Todo lo ve

Un soldado con alma de cowboy

Luego de la escasa repercusión de "Jersey Boys", el director Clint Eastwood coloca su mira en una historia reciente que tiene que ver con el horror de la guerra, el ataque a las Torres Gemelas y la invasión de las tropas norteamericanas a Irak entre 2003 y 2011.

Para contar su historia, el cineasta afina aún más la puntería y muestra el accionar de Chris Kyle -en la ficción encarnado por el ascendente Bradley Cooper-, un marine del grupo de operaciones especiales que tiene como misión proteger a sus compañeros.

Francotirador combina con astucia el accionar bélico, el drama familiar y la paranoia como tema central de lo que ha dejado un enfrentamiento de estas características. Su cámara muestra a un Chris niño en una tarde de caza, la crianza junto a su hermano, la relación con un padre estricto, pasando por su ingreso al ejército y el posterior entrenamiento como soldado hasta el momento exacto en el que debe guiarse por su instinto de francotirador y dispararles a una mujer y a un niño que ponen en peligro a los suyos.

El film, que va y viene en el tiempo, está estructurado en cuatro misiones en las que el protagonista, su hermano y un grupo de soldados persiguen sin descanso a El Carnicero, un perverso asesino que podría acercarlos al líder terrorista de las Torres Gemelas. Sin embargo, la trama coloca en sus caminos varios obstáculos.

En medio de un clima de peligro constante, con buena utilización del suspenso y de una cámara que acompaña a los héroes por corredores, casas y pasillos, el relato se apoya en la presencia de Cooper, un francotirador con corazón de cowboy, en un rol tan fuerte como débil -cuando habla por teléfono con su esposa, rol a cargo de Sienna Miller- que lo encuentra en un permanente dilema: regresar con los suyos o seguir peleando hasta el final.

Chris acredita la mayor cantidad de bajas pero también salva incontables vidas en el campo de batalla y, a medida que se extienden sus hazañas, su apodo lo lleva a la categoría de leyenda.

Este caso real plasmado en la pantalla grande se encamina hacia un final abrupto ambientado en el 2013. Durante los créditos se conoce la verdadera imagen de Chris Kyle.