Figuras de guerra

Crítica de Juan Carlos Fontana - La Prensa

Inmigración y política de Estado

La inmigración es un conflicto sin solución. Asimismo, la figura del indocumentado, el desterrado de su país, que "navega" por el mundo como un ser vacío, sin identidad, se convierte de algún modo, en el termómetro capaz de medir los planes que sobre este tema, han decidido aplicar los distintos gobiernos, en esta era de la globalización.

El filme de Sylvain George (Francia, 1968) es un cine de emergencia, que invita a la reflexión a través de la crudeza de sus imágenes. Esta película suya registra el día a día de los inmigrantes, que provenientes de Africa, Turquía, Serbia o Afganistán, llegan a la ciudad de Calais, en el norte de Francia, con miras a seguir camino, como polizontes en camiones o barcos, hasta cruzar el Canal de la Mancha, para llegar a Inglaterra.

La cámara de Sylvain George sigue esa cotidianidad furtiva, en la que cada instante parece un juego de vida o muerte, para estos inmigrantes, constantemente perseguidos, arrestados y deportados.

FIGURA INVISIBLE

El documental tiene una potencia estética, expresiva y de denuncia rotunda. Aunque fue rodado en blanco y negro, con cámara en mano, sonido ambiental y sin música, provoca cierta conmoción en el espectador. ¿Por qué? Porque el cineasta demoró tres años en rodarla y parece que se hubiera convertido en una figura invisible para los inmigrantes, a los que enfoca en sus corridas para escapar de la policía, mientras se bañan en un río, cuando comen lo poco que consiguen y comparten, o en sus ratos de descanso.

Este es un filme construido sobre la base de sujetos fugaces, de planos que se desvanecen a través de las mismas figuras que son capaces de diluirse en un instante, mientras un camión se detiene en un semáforo y ellas se escabullen por debajo y se ubican en espacios impensable.

El filme se divide en dos partes. La primera es más calma. Se observa la cotidianidad, incluso ciertos cantos religiosos de un grupo de jóvenes, como una manera de recordar la patria dejada atrás. En cambio en la segunda parte se observa la represión más humillante y lacerante que en 2009 vivieron trescientos inmigrantes, cuando -ante decenas de cámaras de televisión- fueron desalojados por la policía y la gendarmería de un campamento improvisado llamado "la jungla" en París.

La película -ganadora del premio al mejor largometraje y de la Fipresci, en el Bafici 2011- no es fácil de ver, porque su duración de ciento cincuenta y tres minutos se siente, sin embargo ese tiempo permite ir madurando, tal vez en nuestro pensamiento cuál es nuestra propia opinión y la de los países en los vivimos respecto de la políticas sociales inmigratorias.