Feriado

Crítica de Regina Fallangi - Cine & Medios

Confusión de carnaval

Es el año 1999, Ecuador esta atravesando un colapso económico similar al que vivimos en Argentina en el 2001. Juan (Juan Manuel Arregui) debe pasar el feriado de carnaval en la hacienda de su tío, un banquero acusado de corrupción. Juan tiene 16 años, y si bien ha nacido en una familia de clase alta, tiene muy poco en común con sus primos y la gente que lo rodea en la hacienda, pero no tiene otra opción que pasar allí unos días.
El entorno familiar refleja la realidad social de Ecuador, la enorme brecha entre los que tienen mucho y los que no tienen nada, el trato que se le da a los que sirven y el poder que un estado corrupto le otorga a aquellos que tienen dinero.
Durante una fiesta la gente de seguridad encuentra a unos jóvenes rayando los autos de los invitados, y cuando atrapan a uno de ellos le dan una paliza de la que Juan es testigo y que lo afecta terriblemente, por eso ayuda a Juano (Diego Andrés Paredes), otro de los jóvenes, a escapar.
Ambos entablan una amistad; así Juan conoce otra realidad, visita su casa, su trabajo, conoce a su familia, y vive situaciones que jamás había vivido, como ir a un recital de Black Metal, que son muy liberadoras para él. Pronto la tensión sexual surge entre ellos, y Juan comienza a descubrir su propia sexualidad.
La historia es interesante, refleja la sociedad ecuatoriana, sin golpes bajos pero sin filtros, sin embargo cae en mucho lugares comunes con sus protagonistas, y los retrata de forma estereotipada, especialmente a los chicos de clase alta y al protagonista que encaja en el molde de gay sensible, incapaz de defenderse o expresarse.
Por otro lado la historia trata demasiados temas: la corrupción, la economía, la desigualdad social, el machismo, entre otros. Si bien todos son parte de la realidad en que el protagonista se encuentra, cuesta entender en cual de todos el director quiere hacer hincapié, y recién es en la última media hora del filme cuando todos los problemas de Juan parecen centrarse en las dudas sobre su sexualidad, cuando más allá de su elección sexual las contradicciones con su entorno son muchas.
Filmada de forma intimista, simple, y con un muy buen trabajo de Juan Manuel Arregui y Diego Andrés Paredes, es una buena historia que retrata la realidad de un país, y el despertar sexual de un chico.