Exorcismo

Crítica de Facundo Fernández Roldán - Alta Peli

De la mano de Marcus Nispel, el cineasta encargado de llevar a cabo los reinicios de La Masacre de Texas, Viernes 13, Conan El Bárbaro y algunos fracasos más, nos llega esta nueva producción en la que unos adolescentes deciden hacer una fiesta en un asilo para enfermos mentales abandonado y con un espíritu que asola el lugar, con resultados catastróficos para sus participantes.

En el hospicio
Exorcismo (o #Exorcismo, tal como dice el póster) llega para sumarse a la infame lista de películas de terror –o que al menos intentan serlo– que cada año nos llegan desde distintos puntos del globo terráqueo. Lamentablemente el género está tan en decadencia que los productores –en su mayoría– no deciden ponerle muchas ganas a este tipo de cintas y utilizan la clásica formula: adolescentes cenutrios preferiblemente drogados –pero facheros–, una casa sola y un juego satánico del que saldrá todo el mal.

La película cuenta con un inicio que automáticamente nos trae reminiscencias de otra producción de Marcus Nispel, La Masacre de Texas, en la que en un video algo viejo y una voz en off nos relata lo sucedido en aquel lugar donde se llevarán a cabo los lamentables hechos narrados en la cinta. Hay que destacar que la trama propone un buen trasfondo histórico, en el que los hechos que suceden al menos intentan tener algo de sentido.

Lo más destacable de Exorcismo es el hecho de que la cinta no se toma en serio a sí misma, algo que le juega bastante a favor. Los sucesos que van ocurriendo por momento rozan lo hilarante y la película es consciente de ello, haciendo que tome algo de humor y se la historia se torne amena.

Inclusive en una escena hace aparición un gato negro, lo que conlleva a que una de las protagonistas se espante, y su compañero espete «¿Un gato negro? ¡Qué cliché!». A ese punto de autoconciencia llega la cinta, y le juega a favor, ya que ostensiblemente se propone ser graciosa, no es un producto derivado de su pobre trama.

No se puede negar que las actuaciones son pésimas, que los efectos son medio pelo y que la trama roza lo absurdo. Sin embargo la cinta resulta ser un bodrio bastante entretenido. Su ritmo vertiginoso hace que la hora y media de metraje se pase volando, su montaje a lo videoclip –Nispel tiene en su carrera más videos musicales dirigidos que películas– y sus planos cortos con la cámara a la altura del hombro le dan un toque distinto, haciendo que se diferencie de la ingente cantidad de ominosas cintas de terror que nos llegan todos los años.

Es que con los pocos recursos que cuenta la cinta, se hizo lo que se pudo, y afortunadamente el resultado no fue tan malo. Eso sí, el único recurso con el que intenta infundir terror es con el sobresalto, lo cual son espasmos entre su inherente comicidad. E inclusive la cinta se juega con una escena post créditos que resulta sorpresiva.

Conclusión
No hay que darle muchas vueltas al asunto, Exorcismo es una porquería y los encargados de llevar adelante la cinta son conscientes de ello. Pero afortunadamente es un bodrio entretenido que se pasa rápido. La cinta no se toma en serio a sí misma por lo que la propuesta está plagada de momentos hilarantes que harán reír al espectador. Una propuesta que no justifica el precio de una entrada al cine, pero si un día la encuentran en la televisión no pierden nada divirtiéndose un rato, ya que el gore y la sangre falsa no escasean.