Elvis

Crítica de Hugo Zapata - Cines Argentinos

GLORIOSA, ÉPICA e INOLVIDABLE.

Más que una biografía tradicional se trata de un espectáculo musical que celebra de un modo pasional el arte de Elvis con una adición especial. Además es una película del director Baz Luhrmann que arrastra las excentricidades de su particular estilo narrativo.

La primera media hora se podría titular Elvis: La montaña rusa donde el cineasta vuelve loco a los espectadores con una narración no lineal frenética, que incluye viñetas de cómics, piezas de hip hop y esa puesta en escena especial que suelen tener sus secuencias musicales.

Luego baja un poco la intensidad pero en todo momento queda claro que esta producción lleva el sello del creador de Moulin Rouge. Si bien el relato se apega más de lo esperado a los hechos verídicos, Luhrmann aborda la vida de Presley como si se tratara de una fábula mítica.

La versión rockera de The Once and Future King, de T.H. White, con la diferencia que no asistimos al ascenso y caída del monarca de Camelot sino del Rey de Graceland.

Esta producción toma el riesgo de contar los hechos desde la perspectiva del manager de Elvis, el Coronel Tom Parker, quien históricamente fue representado como la encarnación humana de Drácula, Lex Luthor y el Diablo.

Hace 30 años el fandom pasional del cantante probablemente hubiera colgado a Luhrmann en una plaza de Memphis por hacer esta película. Sin embargo desde mediados de la década de 1990 numerosos biógrafos empezaron a cuestionar la figura maléfica de Parker con el fin de estudiar la compleja personalidad del productor musical y su relación con Presley.

El director tuvo en cuenta esta cuestión y optó por narrar los hechos sin imponer un juicio directo sobre los personajes. Aunque la trama no redime a Parker y retrata con claridad sus prácticas sucias, también muestra el ingenio y la astucia que tenía para desenvolverse en el mundo del espectáculo.

En la actualidad la familia Presley todavía factura mensualmente millones de dólares con la misma línea de merchandising que el Coronel creó en los años ´50 y el film no ignora estas cuestiones.

Una enorme virtud de esta propuesta reside en el modo inteligente en que comprimió la historia de vida del artista dentro de una producción de 159 minutos. Obviamente hay un montón de cosas que quedaron afuera y otras se cambiaron para darle una mayor estructura dramática a la película pero lo más atractivo e importante está presente.

El director nos regala algunos momentos hermosos donde podemos ver a Elvis junto a B.B King, Sister Rosetta Tharpe y Little Richards (en escenas que tienen la función de subrayar sus influencias musicales) y le otorga un espacio generoso a la gesta del histórico especial de televisión de 1968. Un evento muy especial ya que fue la primera vez que Presley se rebeló ante su manager para explotar su máxima faceta creativa con la ayuda de los productores de los Rolling Stones que revivieron su carrera.

Toda la interna detrás del programa es muy divertida y si no te emocionás con la secuencia musical de If I Can Dream revisá tu pulso porque estás muerto y no lo sabías. Los hechos no se desarrollaron exactamente de esa manera pero Luhrmann lo convierte en un momento mágico muy especial donde la biopic tradicional se fusiona con la fábula mítica.

Durante el desarrollo del film el argumento consigue explorar todas las facetas de la personalidad de Elvis y la industria del espectáculo que eventualmente se lo fagocitó. En lo referido a las interpretaciones del reparto Austin Butler, quien hasta no hace mucho tiempo era una figura juvenil de Nickelodeon, sorprende con la versión definitiva de Presley en el cine. Aunque físicamente no se parece tanto al artista a través de su composición se pierde por completo en el personaje para darle vida de un modo especial.

En el pasado Kurt Russell y Jonathan Rhys Meyer brindaron muy buenos trabajos en otras biografías que se concentraban en momentos específicos de esta historia. Sin embargo, la labor de Butler tiene un mérito mayor ya que tuvo que trabajar la transición del personaje en la diversas etapas de su vida y el resultado es estupendo.

El Coronel Parker de Tom Hanks es un caso diferente y puede dividir las opiniones. En lo personal no me disgustó y tiene sus buenos momentos pero creo que debe ser tomado como la versión excéntrica del manager que uno imaginaría encontrar en una película de Luhrmann.

La puesta en escena no decepciona en absoluto y está al nivel de la jerarquía artística que se espera de este director. En esta oportunidad sorprende con el nivel de detalles demenciales que tiene la reconstrucción de los diversos períodos temporales en lo referido a las vestimentas y peinados.

Cuestiones que no pasarán desapercibidas por los fans de Elvis que van desde el legendario conjunto rosa con el que se presentaba el artista en los años ´50 a la apariencia del público en el especial del ´68 que es exactamente igual a la del material televisivo.

Elementos que tranquilamente se podían haber omitido pero están presentes en el film y resaltan la enorme dedicación que le puso el realizador a este trabajo. Amé esta película y la recomiendo.

Uno de los mejores espectáculos hollywoodenses del año que deben ser disfrutado en la mejor pantalla posible.