El volcán adorado

Crítica de Isabel Croce - La Prensa

En 1999, una expedición arqueológica organizada por el antropólogo estadounidense Johan Reinhardt (codirigida por la antropóloga y arqueóloga salteña Constanza Ceruti) subió al volcán Llullaillaco y logró extraer los famosos Niños, sacrificados a los dioses en ceremonias religiosas por el Imperio Inca. El increíble estado de conservación de las momias luego de quinientos años convirtió el hecho en uno de los más importantes hallazgos arqueológicos mundiales, conocido desde ese momento como Los Niños de Llullaillaco.

En este documental de Fernando Krapp, uno de los convocados para aquella expedición para formar parte de las tareas de excavación, el antropólogo salteño Christian Vitry, es el eje de la historia, junto con el volcán. Con él asistimos a un mundo desconocido y rico como es ese Tolar Grande, suerte de planicie que recuerda las superficies marcianas y que rodea al volcán sagrado integrante de la cordillera andina en el Altiplano. También con él conocemos las inquietudes de la comunidad kolla que reclama acciones luego de que fueron sacadas ofrendas (las momias de Llullaillaco) destinadas al volcán sagrado y llevadas al Museo Arqueológico de Alta Montaña, en el centro de Salta.

OTRO MUNDO

Lo que más impresiona en este filme que roza lo etnográfico es ese mundo desconocido, lunar, asombro de biólogos de todo el mundo, en el que viven los estromatolitos, habitantes a 4.000 metros de altura con ambientes semejantes a los que originaron los primeros seres vivos; ese ambiente que el investigador Vitry en su expedición se propone rastrear.

Un sugerente acompañamiento musical y la estupenda fotografía de paisajes increíbles son características de este documental. Impacta la imagen de una de las momias niñas cuando es sacada de su "cuna de cristal" por estudiosos que, vestidos con trajes que parecen salidos de la NASA, cuidan la conservación de esos series centenarios.

Tanto el Llullaillaco como los tres niños convertidos en momias han logrado la calificación de Lugar y Bien Histórico Nacional, un valioso reconocimiento, luego de más de 140 años de expediciones de aventureros de la ciencia.