El último desafío

Crítica de Santiago Balestra - Alta Peli

Vuelve el Arnold que todos conocemos y amamos.

Con Terminator 3: La Rebelion de las Maquinas (película que considero entretenida pero no canónica; yo me quedo con el esperanzador final de la 2 y que me dejen de hinchar con el juicio final impostergable) marco la última vez que vimos a Arnold en un protagónico; papeles chicos tuvo miles pero nunca un protagónico hecho y derecho. Pero ahora que sus responsabilidades con el Estado de California han llegado a su fin, el Austriaco mas querido por todos vuelve al ruedo y con una historia a su medida.

¿Cómo está en el papel?

Ray Owens (Arnold) deja la Policía de Los Ángeles para ser el Comisario de un apacible pueblito en el que no pasa nada, pero nada de nada, hasta que un narcotraficante que se encamina para México, huyendo del FBI, teniendo al pueblito de Arnold en su ruta de escape. Lo que le pone mostaza a la situación es el hecho de que los esbirros del narco le matan a uno de sus muchachos y decide tomar venganza.

Un aplauso para el guionista Andrew Knauer, que tomo el molde guionistico de arquetípica pelicula Arnoldera de los 80/90 y la amoldo para la actualidad. Tenemos todos los ingredientes: Un super-duper-especialista que busca paz en un pueblito remoto, Check; Un narcotraficante psicópata y aparentemente invencible, Check; Un jovencito que busca acción en medio de la nada y cuando la encuentra es recompensado con una muerte horrible que motiva a Arnold a declararle la guerra a los malos, Check; Frases hechas, pero de esas que nos encanta oír de la boca de Arnold, Check; Comic Relief a cargo de un comediante de moda, Check; El Federal Bueno que quiere tratar de hacer todo por las buenas a cargo de un actor premiadísimo y de método, Check. Montaje en el cual preparan las armas, Check.

Se estarán preguntando ¿Cuál es la innovación, Santi, porque todo esto parecen ser un montón de clichés?. La innovación, queridos lectores, es la de combinar toda esta acción con el más duro western. Una mezcla, y por ende, un estilo deudor del mejor título de John Carpenter. Esta la barricada, el duelo final, el ritual de “ganarse” la placa de comisario. Si, ya se, ya se, estos también son clichés. Pero la ensalada que conforman les quedo demasiado deliciosa.

¿Cómo está en la pantalla?

Arnold está en un rol que le calza como guante y hasta aprovecha para reírse de sí mismo y de sus 65 primaveras, que no le juegan para nada en contra. Forest Whitaker entrega un despliegue actoral a la altura de su trayectoria, y Eduardo Noriega, si bien interpreto malvivientes en el pasado ––Plata Quemada por ejemplo; genial laburo suyo–– todavía le falta tomar mucha leche para interpretar un supervillano como el que exige esta pelicula. Pero lo que entrega aquí es lo suficiente para que el espectador compre y se quede hasta el final. Johnny Knoxville aparece lo justo y necesario, sus chistes son cortitos y al pie pero efectivos.

De la técnica mucho no voy a hablar. Buena foto y excelente montaje; no por lo abundante sino por lo sobrio, incluso para las escenas de acción. El director, Kim Jee-Woon, supo mantener la tensión en todo momento.

Conclusión:

Un regreso a la forma, y con una historia a su medida, de uno de los héroes de acción más queridos por todos. Una mezcla de acción del más alto octanaje con el más tradicional de los westerns que es un festín digno de la mejor emisión de Sábados de Super Acción.