El último desafío

Crítica de Héctor Hochman - El rincón del cinéfilo

Nadie que vaya a ver este filme saldrá decepcionado por varias razones. La gente que concurra al cine y elije ver esta producción sabe de antemano que es lo que va a encontrar

La razón está en la iconografía puesta en la publicidad grafica, los carteles, el uso de los colores y la tipografía del mismo, las imágenes que muestran. ¡Ah!, me olvidaba, su protagonista es Arnold Schwarzenegger..

Actor austriaco que supo hacerse creíble en sus personajes a base de dos modalidades de películas. Por un lado, su ingreso en la industria del cine de Hollywood de la mano de personajes constituidos como héroes de acción, desde “Connan, el Bárbaro” (1982), su primero protagónico, hasta “Terminator 3” (2003), pasando por comedias familiares donde su propia imagen icónica era burlada, tal el caso de “Gemelos” (1989) o “Junior” (1994), como en las ultimas realizaciones en la que participo, “Los Indestructibles” 1 y 2 (2010 y 2012 respectivamente), aún cuando en la primera aparece casi como un cameo, y no figura en los créditos por estar cumpliendo las funciones de Gobernador de California, pero sí en la segunda, en la que se agrega con tono sarcástico que el paso inexorable del tiempo también hace estragos en los héroes.

En esta producción, ya desde el titulo, increíblemente el elegido para su estreno local, respeta en su traducción al original, “The last stand”.

“El último desafío” del sheriff Owens (Arnold) se presenta cuando decide dejar su puesto como policía en Los Ángeles, al haber fracasado en uno de sus casos y en los operativos resultó muerto su compañero. La frustración lo lleva a mudarse a un pequeño pueblo, Sommerton Junction, donde su día a día como sheriff transcurre mucho más tranquilo que en la gran ciudad. Sin embargo nuestro héroe, ya viejo y cansado, tendrá que afrontar nuevamente una operación que requerirá toda su destreza profesional, ya que a los buenos del FBI, comandados por John Bannister (Forest Withaker), se les ha escapado el más peligroso de los traficantes de drogas desde la muerte del colombiano Pablo Escobar, el heredero de ese poder, Gabriel Cortez (Eduardo Noriega).

El Plan del malvado es pasar a Méjico por un pueblo de frontera en el que la barrera natural no puede ser sorteada, salvo que se posea un grupo de secuaces fieles, además de la tecnología y la destreza física adecuada.

Para ello Owens conformará un grupo bastante heterodoxo, casi una selección del tipo de “Los 12 del patíbulo” (1967) o “Los sospechosos de siempre” (1995), claro que con grandes diferencias, no sólo por el objetivo, sino también por funcionalidad.

Es un filme de acción pura, toda adrenalina, que se da un tiempo para trabajar algo de humor satirizando muy tibiamente las fuerzas del orden instituido en los EEUU.

Todos los rubros técnicos son impecables, como mayormente sucede en este tipo de producciones. La banda de sonido donde la vedette es el montaje sonoro, la utilización de los movimientos de cámara en relación directa a las acciones que se muestran, la fotografía del orden de todo para ver.

Ni ponernos a dilucidar las actuaciones y el desarrollo de los personajes, todo un catalogo de maniqueísmo ilustrado, los malos son malos por antonomasia y los buenos lo son por definición, no tienen dobleces de ninguna índole. En Cuanto a los actores, la presencia de Harry Dean Stanton, en un papel muy pequeño, o el sueco Peter Stormare, que se hiciera conocido para el público como el asesino silencioso de “Fargo” (1996), filme ganador de un “Oscar” por los hermanos Coen, o el brasilero Rodrigo Santoro, incrementan el valor agregado a esta realización, sabiendo de antemano que en este género no hay posibilidades de lucimiento ni de creación profunda de los personajes, por lo que implica la necesidad de un montaje a puro corte y pegado, con imágenes muy cortas temporalmente.

No es el ultimo de Arnold, pero si el primero que el director sur coreano Jee Woon Kim realiza en la meca del cine, por lo visto cumpliendo únicamente funciones de director técnico, pues de autoría nada.

Lo que va a buscar, lo obtendrá.

El Prode de los Oscars