El sexo de las madres

Crítica de Alejandro Venturini - Alta Peli

Lo femenino

Una noche, Ana (Victoria Carreras) hace una extraña llamada por teléfono a Laura (Roxana Blanco) luego de un largo tiempo sin hablarse. Es casi un pedido de auxilio, y si bien se encuentran alejadas, la distancia y el tiempo no parecen ser un impedimento para que su amistad siga latente. Laura decide viajar junto a su hijo Juan (Tahiel Arévalo) para reencontrarse con Ana en un pueblito serrano, cuya ubicación no es detallada. La reunión es dicotómica: por un lado, estará la alegría de volver a ver a una «hermana de la vida», pero por el otro lado, también aparecerá un peligro que se irá potenciando a lo largo de la película.

El tercer film de Alejandra Marino es un drama psicológico al que intenta impregnar con un aire de thriller, y se erige sobre varias columnas: la maternidad en distintas formas y puntos de vista –tanto por las mismas madres como por sus hijos-, la violación, la venganza y la mentira (estas tres últimas no las detallo para no spoilear nada de la película).

Cinéma Verité

Alejandra Marino busca contar esta ficción con un tono naturalista, una cámara neutral que no intenta juzgar a sus personajes, pero que hace compleja la empatía del espectador con ellos. Un guión liviano, con temas de género muy profundos, aunque en la búsqueda de presentarlo como un thriller, se pierde y no se alcanza el objetivo.

Si bien no hay banda sonora -a excepción del final- el clima de la película no llega a cautivar. Lo destacable es que utiliza una forma muy bergmaniana como excusa para aislar a los protagonistas de la historia que se encuentran reunidos en el pasado y presente de una amistad, y para lograr que la disputa se dé solo entre ellos, de forma que se construye todo desde el dolor, el resentimiento y algunas alegrías.

En cuanto a la estética, hay una cámara en mano discreta, con algunos movimientos torpes –los travellings, sobre todo-, y una descolocada grúa al final que no se utiliza antes en toda la película (teniendo en cuenta que se trata de un film nacional, la razón puede deberse a cuestiones de presupuesto). La fotografía se maneja en su mayoría de día, y hay naturalidad en casi todas las escenas, sin embargo, no sucede lo mismo con las noches que suelen ser en comparación bastante falsas.

Conclusión

El sexo de las madres posee cierta predictibilidad, incluso en su final, pero también tiene sus aciertos argumentales sobre la construcción de un género femenino que está visto desde el dolor. Las actuaciones son mediocres y acompañan a un guión que tampoco posee demasiado peso como para dejar una huella. Sin embargo, logra tocar ciertos temas actualmente latentes en la sociedad como la violación y el aborto.