El pulso: la llamada del apocalipsis

Crítica de Ayelén Turzi - La cuarta pared

Stephen King, unos de los autores más prolíficos de nuestra época, siempre tuvo una presencia muy fuerte en el cine, muchas veces detrás de grandes clásicos, como Cementerio de Animales, It, Christine o Carrie, sólo por mencionar algunos de una larga lista que no sólo se compone de obras enmarcadas en el terror y en el suspenso. Hoy desembarcó en salas locales El Pulso: La Llamada del Apocalipsis, dirigida por Tod Williams y protagonizada por la dupla John Cusack y Samuel L. Jackson, a quienes ya habíamos visto como personajes de King en la maravillosa 1408. La pregunta, como siempre, es si esta adaptación suma o ni vale la pena verla.

La premisa de Cell, novela original de 2006, era interesante por dos grandes motivos: King es un acérrimo defensor de la idea que la tecnología va a terminar alienando a la sociedad y, por otro lado, fue su incursión en el mundo de los zombies, lo cual ofrecía una reflexión crítica sobre el uso y abuso de los teléfonos celulares, dentro de la cual podía leerse metafóricamente que la persona pendiente de su móvil es un zombie.

Clay Riddell (Cusack) está volviendo a casa luego de vender su novela gráfica, objetivo que lo tuvo el último año viajando, alejado de su esposa e hijo, cuando en el aeropuerto, sin más, se desata el caos de manera contundente e impactante. Todas las personas que estaban usando su teléfono celular de pronto enloquecen: gritos, golpes, corridas, convulsiones. Clay, que se había quedado sin batería, se da cuenta que algo anda mal con los móviles y huye, encontrándose más tarde con Tom McCourt (un desganadísimo Samuel Jackson) para juntos encarar su principal desafío a lo largo de la cinta: sobrevivir.

Este inicio prometedor se va desdibujando minuto a minuto y lo que podría haber sido una película completamente innovadora se termina convirtiendo en sobrevivir a un apocalipsis estándar: con la reunión entre Riddell y su hijo como objetivo principal, los dos protagonistas, con acompañantes ocasionales que se suman en diferentes tramos del recorrido, van avanzando, aprendiendo cosas sobre estos zombies y tratando de salvar más gente en el camino. Algunos elementos aislados que no terminan de entrelazar bien ponen el sello reconocible de Stephen King en la trama: los zombies van evolucionando, pasando de seres descontrolados y desquiciados sin motivo a poder comunicarse entre ellos a través de emisión de pulsos telefónicos y, además, están unidos como si fueran un gran ente colectivo: todos pueden ver y percibir lo mismo, lo cual pone a los protagonistas en riesgo varias veces. Y, por otro lado, la aparición recurrente de una figura de buzo rojo en los sueños de los protagonistas (personaje creado por Riddell), que parece ser la clave para encontrar la salida al caos.

Lo mejor de la película es por lejos la iluminación, con una cuidada propuesta estética que resalta el temor y la incertidumbre por la que transitan los personajes, y la banda sonora, que prescinde de toda música para componerse de sonidos digitales similares a chirridos de módem.

El final está abierto a múltiples interpretaciones y es, cuanto menos, polémico. Sí es cierto que el desenlace de la novela no había sido del agrado de los fans en su momento, por lo que fue modificado en la adaptación. De lo que no estamos seguros es si realmente corrige las imperfecciones porque, al ser un final abierto, las interpretaciones son súper personales: puede gustarte o no, pero mejor mirá la película y después contános

VEREDICTO: 6.0 - UN TROPEZÓN NO ES CAÍDA

El Pulso: La Llamada del Apocalipsis arranca muy bien pero de a ratos se vuelve aburrida. No llega a ser un estrepitoso fracaso apocalíptico pero, honestamente, esperábamos algo más, sobre todo por la participación del propio King en la adaptación de la historia. ¡A no perder las esperanzas! Todavía nos queda la remake de "It" y la adaptación de "La Torre Oscura" para volver a ver una trasposición del maestro del terror en toda su magnitud.