El precio de la codicia

Crítica de Isabel Croce - La Prensa

Esos sucios juegos del poder

Relato frío y apasionante donde analistas y asesores pueden caer en picada, pero la red que los contiene es tan sucia que cuesta utilizarla. "El precio de la codicia" revela a un gran director, dueño del desparpajo de la juventud, el manejo de las tensiones y un ritmo endemoniado

Un banco financiero de primer nivel en uno de los imponentes rascacielos de la Gran Manzana neoyorquina. La escala jerárquica de sus miembros tiene como común denominador trabajar con millones de dólares que se multiplican hasta lo infinito, pero pueden desaparecer por su misma volatilidad.

Los más nuevos integrantes del grupo, Peter Sullivan y Seth Bregman, se hicieron amigos. Seth vive para multiplicar efectivo y Sullivan para celebrar la simpleza de su compañero. Cerca de ellos, lejano en cuanto a jerarquías está el jefe, Sam Rogers, ese indiferente al que nada le interesa, pero que llora en soledad la próxima muerte de su perra. Una mañana cualquiera, una inspección general; el veterano Eric Dale, uno de los mejores analistas es despedido. La frialdad de la "ceremonia" de despido asombra a los más jóvenes que toman conciencia que así puede ser también la de ellos.

DESPOJOS

Eric Dale se va. Un despojo al que los pisos que lo acercan a la planta baja transforman en un hombre sin importancia, despojado del celular y ya ajeno a la circunspecta "gallina bancaria de los huevos de oro", millonaria en bonos y cauciones. Antes de irse, Dale pide a Peter que dé una mirada a un trabajo que estaba haciendo para la empresa. Lo que se descubre, provoca una implosión en la empresa, y lo que suceda después, será causa imprevisible de la Segunda Depresión, ésa que abarcó de 2008 a 2011 y se extendió por Estados Unidos hasta invadir el mundo.

La inspiración del filme para el joven director J.C. Chandor, surgió en la familia. Su papá trabajó más de treinta años en Merryl Lynch y con la debacle del 2008, en Estados Unidos, bancarrota de Lehman Brothers, incluída y su proyección al mundo, el tema quemó.

MUNDO PRIVADO

La película desnuda el privado mundo de las altas finanzas y navega aguas turbias de pasiones, pequeñeces, egoísmos y cobardías. Con máxima tensión, elegante diseño de producción y sonoridades exactas, el filme coloca a una corporación al borde del desastre y la hace pasear por la cornisa hasta el final. ¿Cómo se conjuga la ambición y la corrupción, el cinismo y la debilidad, mientras gira un paquete de bonos basura y se plantea la necesidad de destruir o salvarse, de dignificar lo indigno?

Relato frío y apasionante donde analistas y asesores pueden caer en picada, pero la red que los contiene es tan sucia que cuesta utilizarla. "El precio de la codicia" revela a un gran director, dueño del desparpajo de la juventud, el manejo de las tensiones y un ritmo endemoniado.

Casi dos horas para disfrutar de gloriosos veteranos, Kevin Spacey, Jeremy Irons, Stanley Tucci, Demi Moore y conocer a los más jóvenes, Zachary Quinto y Penn Badgley. Atención con este director debutante de tan solo veintiséis años.