El padre

Crítica de Santiago García - Leer Cine

Anthony es un hombre de 80 años bastante terco, inteligente y sarcástico que rechaza con su habilidad y picardía a todas las cuidadoras que su hija Anne intenta contratar para que lo cuiden. La situación se complica y Anne deberá resolver la situación de alguna manera, ya que desea vivir su propia vida.

El padre es una obra de teatro. No es necesario leer sobre la película para averiguarlo. Varias escenas gritan a los cuatro vientos que lo es, que surge de ese medio y que fue escrita la historia para el teatro. Sin embargo, no es teatro filmado. Si bien arrastra el lastre de su origen, la película aprovecha al máximo ciertos recursos del cine.

En teatro, seguramente, no se podían crear con tanta ambigüedad ciertos climas, no sin la complicidad del espectador. Si bien la película no es del todo sutil, sí es cierto que juega todo lo que puede con cierta ambigüedad que el montaje cinematográfico le ofrece.

Logra poner en imágenes el universo mental de su protagonista y con eso gana toda su batalla. Hace que el espectador entienda lo que pasa por la cabeza de Anthony, algo que pocas veces el cine ha hecho desde el punto de vista de un personaje.

Por supuesto que esta clase de films cae en la tentación del show actoral y esta no es una excepción. No lo hace hasta el final, por lo cual se nota el esfuerzo de aportar cierta dignidad. Aunque en muchos momentos se vea como una obra de teatro, El padre es un ejercicio interesante que tiene, incluso, algo de suspenso. Al menos para los espectadores que no estén del todo atentos o no puedan aceptar el dolor de lo que ven.

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