El Hombre Lobo

Crítica de Martín Morales - Cine y Movies

DEMASIADO HOMBRE Y POCO LOBO

Basada en el film de 1941, “El Hombre Lobo” es una película que se destaca por su ambientación y su tratamiento visual, pero que desmerece ser vista por su desprolijidad temporal, su desorden de edición y principalmente su carencia de suspenso y terror al ver a la mítica criatura en pantalla.
Luego de la misteriosa muerte de su hermano, Lawrence Talbot regresa a su pueblo natal para tratar de desenmascarar al responsable del dichoso acto. Una noche él va a ser mordido por un hombre lobo y va a convertirse en el centro de acusaciones luego de que, durante la luna llena, matase a una multitud de personas.
El film desarrolla aspectos visuales muy bien logrados. La ambientación es muy bella y acorde a la época en la que la historia transcurre, mezclando la rusticidad con el arduo detalle de la furnitura de cada mansión. Los efectos especiales, sin ser sorprendentes, cumplen con su cometido y ayudan a que dicha ambientación sea la indicada para la narración.
Las actuaciones son correctas, ninguno logra destacarse por su virtuosismo y sus personajes están plagados de incógnitas que el guión nunca se atreve a contar. Es por eso que, aunque el trabajo de los actores sea bueno, gracias al regular guión sus trabajos no son reconocidos y pasan a crear un desinterés muy grande en el espectador. Benicio del Toro interpreta a Lawrence Talbot, lleno de inexpresión y situaciones problemáticas mal dirigidas; Anthony Hopkins, su padre, es tan solo un personaje secundario importante sin identidad propia; Emily Blunt (Gwen), cuyo rol no es introducido correctamente y de quien no se especifican intensiones ni motivaciones.
Este es un film desprolijo cuya acción y desarrollo se basa principalmente en la aparición de cuatro lunas llenas. Se plantea un problema, hay una transformación a hombre lobo, se acelera el tiempo, todo se queda tal y como estaba, y una vez más se vuelve al comienzo, así continuamente. No hay un desarrollo del amor, del “villano”, del pueblo, del padre ni de la infancia de Lawrence (solo unos pocos flashbacks).
Las escenas de suspenso son mínimas y previsibles, pero el gran error de esta película recae en lo que le da nombre a la misma, el hombre lobo. Una de las características que predominaban en el film de 1941 era que en cada aparición de la famosa criatura el espectador se sentía inseguro porque no se podía prever qué estaba por suceder y principalmente se creaba una atmósfera de terror y misterio que convertían a este monstruo en algo poderoso, invensible y temerario. Aquí sucede todo lo contrario, esta criatura no causa escalofríos, sus actos son previsibles y desarrolla uno de los peores y más ridículos finales (pelea) que no solo le quitan toda personalidad posible, sino que lo convierten en otro juguete destruido por la falta de originalidad y dedicación.
“El Hombre Lobo” es un film correcto desde sus aspectos visuales, pero incompleto, corto, previsible, incoherente, mal editado y regularmente dirigido. Denlen un vistazo a la creación de George Waggner en 1941 que esa si es una cita infaltable para todo fanático del género.

UNA ESCENA A DESTACAR: la escena inicial