El hombre de los puños de hierro

Crítica de Alejandro Venturini - Alta Peli

El rapero y productor de hip-hop , RZA, no sólo se lanza a dirigir una película con el sello de Quentin Tarantino como productor, sino que además la protagoniza ante un reparto con figuras de la talla de Russell Crowe y Lucy Liu.

Kung Fu del Bronx

La historia transcurre en Pueblo Selva, un lugar de paso situado al costado una ruta comercial elemental de la China feudal (realmente fue filmada en China) y todo acontece normalmente como en cualquier sitio de tránsito: hay un harén dirigido por Madame Blossom (Lucy Liu) repleto de meretrices, mercados por doquier, restaurantes y el único herrero del feudo que se dedica a fabricar armas sofisticadas, Blacksmith (RZA). Sin embargo todo cambia cuando un grupo de guerreros que juró lealtad al rey, complota y roba una cantidad importante de oro perteneciente al reino cuando estaba siendo transportado.

Así la venganza, la codicia y el afán por recuperar aquel tesoro harán que el herrero deje de fabricar sus armas para comenzar a utilizarlas y elegir un bando para luchar.

Un Tatantino novato

Es curioso que uno de los mejores ladrones de la historia del cine como Tarantino sea robado. ¿Con qué fin alguien filma una película siguiendo la receta tarantinesca si Quentin aún está en actividad? Sinceramente sólo lo puedo pensar como un capricho de RZA.

De todas formas, considerándola una ópera prima realizada por alguien que no viene del medio cinematográfico, “El Hombre de los Puños de Hierro” entretiene y se deja ver gracias a que está repleta de acción y sangre al mejor estilo “Django Unchained”. Quizás el guión requiera ajustes para ordenar un poco lo que se está contando y fluya mejor la trama, aunque cabe destacar que no hay nada que no se comprenda. Esto se debe en parte también a que las actuaciones de todo el reparto son notables y generan una empatia tal -sobre todo el personaje de Russell Crowe- que se hacen casi imperceptibles los errores.

Conclusión

“El Hombre de los Puños de Hierro” es una película que vagabundea por caminos tarantinescos, pero no encuentra ningún destino. Si bien entretiene y las actuaciones son lo mejor del film, los errores de guión generan cierta rareza evitando que el goce sea total. Es verdad, RZA presenta su ópera prima y no viene del cine, pero como se dice en el medio: “las excusas no se filman”.