El Hobbit: Un viaje inesperado

Crítica de Lisandro Liberatto - Alta Peli

Nueve años después del estreno de El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey, el director Peter Jackson regresa a la Tierra Media con una nueva trilogía: El Hobbit, que da su puntapié inicial con Un Viaje Inesperado.

Una pequeña gran aventura.

Bilbo Bolsón es un hobbit que disfruta de su tranquila vida en la Comarca, hasta que un día recibe la visita de Gandalf y trece enanos. Bilbo, quien nunca estuvo interesado en formar parte de una gran aventura, de repente se ve inmerso en esta épica odisea para recuperar el reino de Erebor, perdido a manos del terrible dragón Smaug. Liderados por el legendario guerrero y heredero al trono de Erebor, Thorin Escudo de Roble, esta nueva aventura los llevará a las tierras más salvajes, infestadas de orcos, letales wargos, arañas gigantes y hechiceros.

Un Viaje… ¿Necesario?

Ante todo voy a reconocer que nunca fui un gran fanático de la saga de El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo me aburrió a más no poder y, aunque Las Dos Torres y El Retorno del Rey me parecieron muy buenas películas, el universo de Tolkien nunca me terminó de atrapar. Cuando se anunció El Hobbit, Guillermo Del Toro iba a ser el director y eso captó mi atención. El mexicano dirigiría las dos películas (recién se decidió dividirlas en tres partes, pocos meses antes del estreno) y escribiría el guión junto a Jackson. Al poco tiempo de que se informó la partida de Del Toro, también partió todo mi interés por el proyecto. Luego Peter Jackson tomó las riendas, y el resto es historia.

Mientras que los libros de la trilogía completa de El Señor de los Anillos sumaban casi 1400 hojas y tres películas de casi tres horas de duración, El Hobbit es un solo libro de poco mas de 300 páginas y, por ahora, una sola película de casi tres horas de duración. Entonces, ¿Era realmente necesario dividir el libro en tres partes a la hora de filmarlo? Solo el tiempo, con la trilogía completa ya estrenada, responderá esa pregunta, pero juzgando por Un Viaje Inesperado, mi respuesta es no. Este es el mayor problema de El Hobbit: el film se detiene demasiado en escenas o secuencias que no suman ni restan a la historia pero que, supongo, tendrán sentido para los seguidores de Tolkien o quienes hayan leído el libro. Los problemas de ritmo del guión y del montaje son recurrentes durante casi las primeras dos horas del film, que si bien no llega a aburrir, puede resultar frustrante. Lo mejor de El Hobbit está todo en la última hora. No solo la historia pisa el acelerador, sino que también es donde se encuentran las mejores escenas del film, entre ellas, una que involucra a Bilbo y Gollum, donde vemos las mejores actuaciones de la película. La “batalla final” también es otro punto fuerte: la espectacularidad de las imágenes no hace más que reafirmar el buen ojo de Peter Jackson a la hora de filmar este tipo de secuencias.

Martin Freeman hace un buen trabajo como Bilbo Bolsón, aunque no tiene demasiados desafíos desde el guión. Lo mismo para el veterano Ian McKellen, quien podría interpretar a Gandalf dormido, y aun así haría un buen trabajo. Es, nuevamente, Gollum quien se roba el film. Aunque el personaje aparece por no más de veinte minutos, Andy Serkis hace un trabajo excepcional y, al igual que con su interpretación de César en El Planeta de los Simios: (R)evolución, su actuación debería ser reconocida con un premio, a pesar de que el personaje fue completado digitalmente.

Lamentablemente, la versión de El Hobbit que fue proyectada era en fílmico y 2D, por lo tanto no puedo criticar mucho los aspectos técnicos del film, entre ellos, el tan criticado “48 cuadros por segundo”. Pero creo que tranquilamente puedo afirmar que quienes vean la película en su formato digital no van salir decepcionados, ya que técnicamente no tengo más que halagos. El Hobbit se ve y se escucha excelente. Y esto es realmente una lástima, debido a que, aunque visualmente es atrapante, el guión no acompaña y nunca termina de atrapar al espectador.

Conclusión

El Hobbit es uno de esos extraños casos donde, a pesar de sus errores, la película funciona. Eso se debe gracias al buen ojo de Peter Jackson quien puedo sortear todos los problemas de guión y presentar un trabajo que, aunque visualmente hipnótico, es medianamente entretenido. Pero el problema de la película va más allá, ya que no tiene historia suficiente para justificar su metraje. Originalmente, planeada como la primera parte de una saga compuesta por dos films, uno simplemente se puede preguntar por qué razón los editarían para dividirlos en tres partes. Existiendo tantos baches a lo largo de sus casi tres horas de duración, bien podría habérsele restado unos 45 minutos. El film avanza demasiado lento hasta iniciada la última hora, y es recién ahí donde El Hobbit muestra sus mejores armas.

Me quedo con una frase que dice Bilbo sobre el final del film, y espero que sea un presagio para las próximas películas de la trilogía: “Realmente creo que lo peor ya quedó atrás.” De corazón, espero que estés en lo cierto Bilbo querido.