El gran hotel Budapest

Crítica de Alejandro Castañeda - El Día

OTRA TIERNA AVENTURA

Ligereza, elegancia, algo de cuento de hadas y algo de aventura amable. Con sus viejas armas, Wes Anderson construye otra fábula que mezcla buenos y malos, el amor y la muerte, la magia y la venganza, todos envueltos en esta historia que salta sobre el tiempo y la realidad para hablar de un mundo idealizado. Al filme le cuesta entrar en clima y no siempre acierta en los remates. Tiene aire de álbum de figuritas y por sus páginas (las tapas de libro son separadores de época) desfilan una docena de actores famosos en mini papeles cautivadores. Más allá de su estilo amanerado, con más puntilla que género, aparece un humor en cuentagotas y un relato fluido y lleno de sorpresas, excéntrico y extravagante. No es un gran filme, hay algo de exagerada impostación en la pintura caricaturesca y liviana de estos seres que juegan a ser distintos y que desde su melancolía y sus denuedos dejan ver la cara de una realidad hecha de sueños. Sus personajes se enfrentan con la guerra, la cárcel, las persecuciones, el robo de cuadros y por supuesto el amor, el humor y la aventura, pero todo rodeado por una ternura que tiene más de golosina que de emoción.