El gran combo

Crítica de Andrea Reyes - Cine Argentino Hoy

“A TODO O NADA”. CRÍTICA DE “EL GRAN COMBO”

Con mezcla de humor y violencia en un tono irónico, esta película se distingue dentro de su propio género. Por: Andrea Reyes

Con una apuesta retro y tono de comedia, su director, Matías Szulanski, combina una estética que lo consolida y lo diferencia. Luego de “Recetas para microondas” (2018), “En peligro” (2018), “Astro-gauchos” (2019), entre otros largometrajes; el realizador y productor de “El gran combo” (2019), pone de manifiesto a través de esta película, un homenaje a los videoclubs, más específicamente, a las comedias policiales que reinaban en estos comercios. En nuestro país, los videoclubs tuvieron su boom allá por la década de los ’90 hasta 2007 aproximadamente.

Escrita por Juan Manuel Eyheragaray y protagonizada por Nicole Luis, Maida Andrenacci, Clara Kovacic, Laura Laprida, Carolina Kopelioff, Ezequiel Tronconi y Verónica Intile; “El gran combo” relata un mundo irreal del narcotráfico.

Con una narrativa no lineal, su guionista (Eyheragaray) entrelaza más de una historia cuyos protagonistas son miembros de bandas delictivas que se dedican a la venta de drogas. Por un lado, La Princesita (Maida Adrenacci) comercializa sustancias ilegales con la inconfundible distinción del color rosa como sello de su propia marca: tiene que hacerle llegar un cargamento a Yolanda (Verónica Intile), una de sus clientes más importantes, y decide contratar al Bastardo para ello, a pesar que el sentido común indicaría que no puede confiar en él. Por otro lado, Yolanda contrata a Nicki Nicole para un robo aparentemente sencillo y con buena ganancia, a lo que ésta decide sumar a su vieja amiga Rocío Ro-Ro que está pasando por una mala situación económica desde hace ya un tiempo. Pero todo se complica para Nicki y Rocío cuando por casualidad se apoderan del cargamento de drogas de La Princesita, quien lejos de quedarse con los brazos cruzados, saldrá a la caza para recuperar lo suyo.

“El gran combo” conserva una estructura y estilo poco convencional, apostando su director a planos cerrados y una estética de vestuario y música que remite a décadas pasadas. En este sentido, su realizador parece sentirse cómodo con este tipo de arte ya visto en su anterior película, “Astro-gauchos”. Sin embargo, si bien la estética desarrollada es atractiva, no posee un concepto fuerte detrás de estas imágenes que se muestran.

Por lo tanto, a pesar de que es una película con una trama que pretende parecer más profunda de lo que es y se envuelve en situaciones que rondan lo absurdo bajo la mera intención de su director; es imperdible para aquellos que gustan de films al estilo de Pulp Fiction (en Hispanoamérica Tiempos violentos) de Quentin Tarantino.

Puntaje: 60/100.