Escuadrón Suicida

Crítica de Diego Paz - La cuarta pared

Con casi una semana de retraso con respecto a su estreno en salas norteamericanas, Suicide Squad (Escuadrón Suicida) finalmente llegó a los cines locales. Y en ese lapso hemos leído historias sobre el estudio "metiendo mano" en la edición del film, Jared Leto manifestando su descontento sobre la cantidad de escenas eliminadas del Joker, y muchas (quizás demasiadas) reseñas destrozando a la película de David Ayer. Esto quizás lo mal predispone a uno; pero no a matar a la película de antemano, sino a cuestionar un poco a los críticos. ¿Qué hay realmente de cierto en ello?

Voy a comenzar reconociendo algo: le tenía muchísima fe a esta película desde aquel primer avance con la versión lúgubre de "I started a joke". Luego, cuando llegó el segundo trailer, musicalizado al ritmo de "Bohemian Rhapsody" (en serio, mírenlo una y otra y otra vez: la edición es perfecta), quedé totalmente fascinado con las imágenes y el tono de la adaptación, convirtiéndose así en una de mis películas más esperadas del 2016. Ante la catarata de críticas negativas provenientes del país del Norte en estos días previos a su estreno, es casi inevitable no sentir cierto temor, no pensar "Che, la están matando, parece que es mala con ganas", por más que ya me vengo distanciando de la visión generalizada de los críticos sobre las películas de superhéroes. Cuando un amigo, un par de horas antes de la premiere, me preguntó cómo me preparaba, mi respuesta y estrategia fueron bien claras: "Voy ilusionado con desilusionarme".

Escuadrón Suicida tiene un ritmo bastante... raro e irregular, especialmente en el primer acto, durante la introducción de los personajes y el conflicto. Cada uno de los principales miembros del escuadrón (Deadshot, Harley, etc.) son introducidos mediante flashbacks, con su propia ficha personal (con colores de neón y el emblema impreso en pantalla), su propio tema musical y demás, mientras que otros son presentados rápidamente y sobre la marcha: "Ah, sí, él es Josecito, sabe hacer pizzas de harina integral, viene con nosotros". Es justamente en esa porción del film donde más se notan los tijeretazos: no sólo porque son evidentes los recursos utilizados para "abreviar" la narrativa, sino también porque faltan varias escenas que vimos en todos los trailers. Como ex-estudiante de Imagen y Sonido y habiendo participado de varios cortometrajes, entiendo perfectamente el proceso de edición y montaje, sé muy bien que, lamentablemente, muchas veces se filman escenas que terminan quedando fuera del corte final; es algo intrínseco al proceso. Pero aún así, me molesta muchísimo esta creciente tendencia hollywoodense de dejar afuera escenas que nos mostraron una y otra y otra vez en los adelantos (supongo que eso me pasa por gil y mirar cada avance que publican). Por supuesto que toda esa irregularidad es producto de una edición con aires de videoclip, donde -a diferencia de Batman v Superman- Ayer nos quiere mostrar demasiadas cosas en poco tiempo para así pasar rápido al tercer acto.
"Perdón, ¿cómo al tercer acto? ¿Qué pasó con el segundo?". Ni idea, pregúntenle a Ayer, porque yo creo no haber visto un segundo acto. Una vez introducido el equipo, casi en simultáneo con el inicio del conflicto, pasamos rápidamente al recién formado escuadrón llegando a la zona de combate. A partir de ese momento se desarrolla todo el laaargo tercer acto, con el skwad enfrentando a su enemigo sobrenatural. ¿Desarrollo de la trama? Bien, gracias, vuelva pronto.

Es así llegamos a otros de los puntos fuleros de la película: el villano. Tal cual se avistaba en los primeros avances (y si no se dieron cuenta, es porque no quisieron verlo), el antagonista es muy, muy flojo. Con un "plan" (nótese las comillas) totalmente ridículo y paupérrimo, se repite la historia de la gran mayoría de las películas de superhéroes (sí, incluyendo las de Marvel): no tiene un buen villano, sino que se trata de una simple marioneta sin motivación digna y lógica, que sólo es malvada porque tiene ganas de ser malvada, reuniendo a un ejército de alienígenas/robots/zombies/cosas. Si se ponen a pensarlo seriamente, los únicos buenos buenos villanos fueron el Joker de Ledger, Loki y Magneto; oh casualidad, en cada una de sus cintas, el villano opacaba al héroe.

Por el lado de los (anti)héroes, Ayer y cía. cometen el típico error de sumar personajes para luego darles profundidad sólo a un par y mandando al resto al banco de suplentes. Es totalmente lógico y comprensible que Deadshot y Harley Queen sean los principales miembros del escuadrón, siendo ambos los personajes cuyas historias se encuentran más desarrolladas (no convocás a una súper estrella como Will Smith para tenerlo gesticulando de fondo). Pero tomarse la molestia de integrar a personajes sólo para tenerlos gruñendo y "cabeceando" como gansta (Killer Croc), o para que den un par de espadazos aquí y allá (Katana), hubiera preferido que le den más tiempo y profundidad al resto del equipo. En lo personal, me quedé con ganas de ver más de Captain Boomerang (Jai Courtney), un personaje que por momentos es tan despreciable que es divertido (sin mencionar que los australianos son geniales). Y ni me hagan hablar de Enchantress, por favor; lo de Cara Delevingne, con sus intentos de contorneos arabescos, es tris-tí-si-mo.
Ahora sí, pasemos a lo bueno. Y ya que venimos hablando de los personajes, hay que dejarlo bien en claro: son lo mejor de Suicide Squad. No solo por lo colorido (en todo sentido) de los protagonistas, sino también por lo acertado del casting. Margot Robbie es Harley Queen. Tiene una gracia, una frescura, que son atrapantes: no podés evitar seguirla todo el tiempo que está en pantalla; aún cuando está ubicada en segundo plano, se la pasa haciendo morisquetas o gesticulando. Tiene esa mezcla perfecta de maldad y ternura, pasando de la ingenuidad a la agresividad (y viceversa) de un instante al otro. Por su parte, Will Smith despliega toda su chapa de estrella de Hollywood para interpretar al asesino a sueldo que jamás erra un tiro, y te la creés; la escena en la que está arriba del auto, disparando a la horda enemiga, es todo lo que necesitás para decir "OK, este negro es capo".

Un poco más atrás, se destacan El Diablo (Jay Hernández), que sorprende gratamente con quizás la historia más humana de los integrantes del escuadrón (el personaje resulta mucho más profundo de lo que uno vaticinaba) y Amanda Waller, interpretada por una brillante Viola Davis que le hace honor a su contraparte del cómic: totalmente manipuladora, despiadada y desafiante, es la clara demostración de que no hace falta tener súperpoderes para intimidar a tu rival (y una muestra de lo que debería haber sido el Lex Luthor de Batman v Superman). Waller tiene que seguir estando ahí bien metida en el Universo DC.

Párrafo aparte se merece la polémica versión del Joker, a cargo de Jared Leto. Si algo no se le puede objetar al reconocido actor, es que Leto se mete de lleno en el papel. Te pueden gustar o no sus tatuajes, te puede gustar o no su diente de oro y su bling-bling, pero Leto simplemente interpreta otra versión del personaje. Tratar de compararlo con la versión de Heath Ledger es totalmente estúpido: no sólo porque sería inútil intentar repetir una actuación como la del difunto actor, sino porque dicha versión no encajaría en este universo que están construyendo, infinitamente más comiquero e irreal que el de Nolan. En sus 75 años de historia editorial, hubo decenas de versiones distintas del personaje: está perfecto que hagan algo radicalmente opuesto a lo de Ledger. ¡Dejemos de pedir algo nuevo y quejarnos cuando nos lo dan! Más allá de eso, si ya tenías tu opinión formada desde aquella primera imagen donde descubrimos su nuevo look, listo, no vas a encontrar nada que te haga cambiar de parecer.

Respecto a su relación con Harley, es la historia de un amor tóxico, nocivo, donde él claramente comienza manipulándola hasta que ella se rinde a sus pies, un poco por decisión propia y otro tanto a la fuerza (acá es donde varios fans salieron a criticar la decisión de que el personaje no actúe, bien o mal, por voluntad propia). Él por momentos la somete a sus delirios y, por más retorcidos que sean, ella acepta gustosa. Pero en otras ocasiones, Joker también da indicios de sentir algo genuino (o lo que más se asemeje a ello) por Harley. ¿Un Joker tiernito? ¡Que no se corra la voz en el barrio!
La película tiene su cuota de humor, pero tampoco tanto como temían algunos por lo visto en los trailers (que evidentemente nos engañaron un poco). A veces viene por el lado de la réplica, a veces por algunos gestos de Boomerang o Harley, pero dentro de todo es bastante centrado y correcto; simplemente peca del clásico one-liner comiquero, pero... ¿qué película de superhéroes no lo hace?

Por el lado de la visual, nuevamente hay cierta discordancia bien marcada: al comienzo, con la presentación de los personajes, tenemos todo el colorido y la parafernalia vista en los pósters y los logos. Una vez que todos llegan a la ciudad (la trama transcurre prácticamente en un solo día), las luces de neón se apagan y todo pasa a ser una película más de ciudades sitiadas. Sinceramente no se nota mucho "la mano" de Ayer, un director con un estilo más callejero, más rústico y urbano (vean End of Watch para entender a qué me refiero). Quizás el género de superhéroes le quedó un poquito grande (¿o chico?), o quizás la gente de Warner Bros. metió la nariz donde no le incumbía; vaya uno a saber.

Desde la musicalización (un punto que cobró mucha relevancia ya desde los avances), el soundtrack cuenta con canciones clásicas muy buenas y acertadas en el contexto. Si bien a veces es por demás evidente la intención de que la música nos aporte un primer indicio sobre la personalidad de los protagonistas (nos quedó bien clarito lo de Waller y "Sympathy for the devil"), en lo personal disfruto de esos guiños. Además, ¿quién en su sano juicio podría quejarse de una banda sonora con los Rolling Stones o Eminem sonando en los momentos oportunos? El problema es que son demasiadas canciones: creo que deben sonar, fácil, más de 20 en toda la película, con varias de ellas permaneciendo tan solo algunos segundos. Es como si Tarantino se hubiera clavado una pasti del tamaño de una sandía.

Pero bueno, para bien y/ó para mal, así es Suicide Squad. Todo muy bombástico y colorido y ruidoso. A veces es justo lo que necesitan la historia y sus personajes, y otras no tanto. Es como si Warner y DC hubieran intentado hacer todo lo opuesto a Batman v Superman, respondiendo a los detractores que la tildaron de "demasiado seria" y oscura y blabla, y por momentos se hubieran pasado de rosca. Pero que quede bien clarito: al igual que BvS, la película está muy lejos de ser tan mala como dicen gran parte de las críticas online.

Para cerrar (¡yay!), quería comentar que... sinceramente da un poco de pena (como viejo lector de cómics y fan de varios de estos personajes) ver cómo les está costando a Warner/DC encontrar el punto exacto, el equilibrio, en su universo cinematográfico. Tienen a los personajes, tienen a los actores, tienen a gente capaz detrás de cámaras; se les está dificultando hallar la historia adecuada. Quizás hubiera sido mejor que Suicide Squad se acerque a sus orígenes comiqueros, con el equipo enfrentando a dictadores de países tercermundistas o ejércitos guerrilleros, operaciones encubiertas, haciendo el trabajo sucio que los superhéroes de capa y calzoncillos por arriba de los pantalones no se atreven o no quieren hacer. Esperemos que estos nuevos personajes tengan una segunda chance de brillar en la pantalla grande con una historia más acorde, más oscura y violenta (convengamos que la calificación PG-13 tampoco ayudó).

Mientras tanto, el resto de los mortales tendremos que seguir esperando y depositando nuestra fe en cierta diosa amazona...

VEREDICTO: 6.0 - SUICIDAS CON BALAS DE GOMA

Lamentablemente, y tal como sucedió con BvS, el espectador (y fanático) no puede evitar pensar en la enorme oportunidad que se desperdició ante sus ojos. Con un gran elenco e interesantes personajes antiheroicos, Escuadrón Suicida era la oportunidad perfecta para que el Universo DC despegue de una vez por todas en la pantalla grande. Sin embargo, un ritmo narrativo desparejo, una edición chapucera y un villano paupérrimo, hacen que el film se quede sólo en un buen y colorido intento, redimido principalmente por personajes como Harley Queen, Amanda Waller, Deadshot y sí, hasta el Joker; exigimos ver más de todos ellos. Ojalá tengan otra oportunidad en algún país tercermundista.