El escándalo

Crítica de Jessica Blady - Filo.news

TIME’S UP

El Escándalo, la primera película que se hace eco del #MeToo

Tras la entrega de los Oscar nos siguen llegando pelis rezagadas, en esta oportunidad, uno de los primeros testimonios reales que impulsó el movimiento #MeToo.

Los Oscar quedaron atrás, pero todavía hay algunos estrenos rezagados que pasaron por la 92° ceremonia. “El Escándalo” (Bombshell, 2019) se terminó llevando la estatuilla a Mejor Maquillaje y Peinado, en parte gracias a la transformación de sus protagonistas, entre ellos Charlize Theron (nominada como Mejor Actriz), Margot Robbie (nominada como Mejor Actriz de Reparto), Nicole Kidman y John Lithgow.

Jay Roach es un realizador acostumbrado a las comedia ‘zarpaditas’ como “Austin Powers” (Austin Powers: International Man of Mystery, 1997) o “La Familia de mi Novia” (Meet the Parents, 2000), pero también incursionó en la política de la mano de películas originales para HBO como “Recuento” (Recount, 2008) y “Game Change” (2012). Para introducirnos en la primera historia hollywoodense que se hace eco del #MeToo y el Time’s Up, hace equipo con Charles Randolph -guionista ganador del premio de la Academia por “La Gran Apuesta” (The Big Short, 2015)-, y de alguna manera intenta reproducir el ‘estilo’ vertiginoso de Adam McKay.

Lo logra, por unos breves quince minutos. Después, la película cae en narrativas más simples y menos interesantes para abordar un tema indispensable: el escándalo real en cuestión que se desató en las oficinas de Fox News en 2016, cuando los contantes abusos y acoso sexual por parte de su director Roger Ailes (Lithgow), salieron a la luz de boca de una de sus empleadas, Gretchen Carlson (Kidman). Esta es apenas la punta del iceberg para uno de los casos de “mala conducta” más resonados en los medios -junto a Harvey Weinstein y Bill Cosby- y uno de los pilares del movimiento #MeToo que alentó a las mujeres (principalmente) a contar sus historias personales y denunciar a sus abusadores, casi siempre, en posiciones de poder.

Roach y Randolph toman como punto de partida los verdaderos testimonios de las víctimas -muchas de las cuales aparecen en pantalla-, pero se enfocan en la cara más conocida: Megyn Kelly (Theron), periodista y presentadora de la famosa cadena noticiosa, reconocida por su conservadurismo y su constante apoyo a los gobiernos republicanos como el de Donald Trump. Kelly es una triunfadora que se ganó su lugar (y muchos odios), y pocas veces se suma a la causa de otros si no puede sacar provecho de la situación. Cuando Carlson es despedida y alega los avances sexuales de Ailes como factor determinante a la hora de entablar una demanda, sus abogados le recomiendan que busque más pruebas y testimonios, y es ahí donde su lucha comienza, tratando de encontrar aliadas dentro de las oficinas de la emisora.

Carlson, la punta del iceberg
Este es el recorrido más interesante que realiza la película, mostrando el día a día y las condiciones de trabajo para las mujeres dentro de este conglomerado donde las jerarquías lo son todo. Mientras Carlson busca sus pruebas y Kelly intenta decidirse de qué lado le conviene parase -defender a su jefe (y en definitiva, su puesto de trabajo) o admitir sus propias malas experiencias con Ailes-, la historia suma una tercera arista, en este caso ficticia, en la piel de Kayla Pospisil (Robbie), una joven entusiasta que está dando sus primeros pasos dentro del periodismo y pronto se cocha con la cruel realidad de cómo funcionan las cosas (para las mujeres) delante y detrás de las cámaras de Fox News.

“El Escandalo” no sólo se limita a hablar de las conductas de Ailes -fallecido en 2017-, sino que se concentra en las diferentes situaciones de las mujeres/víctimas involucradas y la sororidad, que no siempre está a la orden del día. De esto se trata el #MeToo y el Time’s Up: el impulso inicial y un clima más confortable y de apoyo, donde pueden dejar de lado sus miedos y contar sus experiencias, las que, muchas veces, alientan a otras a hablar. Esta reacción en cadena es la que termina provocando la renuncia forzada del CEO, aunque no podemos decir que haya pagado por los crímenes cometidos.

Pospisil es el personaje ficticio que ayuda a entender lo que ocurre tras esas puertas cerradas
Claramente, Ailes y sus compinches son los villanos de esta historia, pero los realizadores no convierten a todas sus protagonistas en víctimas de su influjo. Están las que tienen poca voz y se retiraron sin hacer ruido y las que, como Kelly, aprovecharon la oportunidad adecuada. Igualmente, ninguno de estos mecanismos de defensa justifican las conductas abusivas del ejecutivo, ni de todos aquellos que se encuentran en una posición más aventajada y sacan constante provecho de ello. Al final, son las mujeres las que cantan victoria, logran el reconocimiento y un trato más justo -ya pueden usar pantalones y no las eternas “minifaldas reglamentarias”-, pero los verdaderos “héroes” resultan ser esos hombres (Rupert Murdoch y sus dos hijos) que le pusieron un alto a Ailes y lo dejaron ir con una palmadita en la espalda y una cuantiosa indemnización.

“El Escándalo” es más contundente (y necesario) como testimonio de una época y un movimiento, que como película. Por suerte, se sostiene gracias al trabajo de su gran elenco -sumemos a Kate McKinnon, Connie Britton, Malcolm McDowell y Allison Janney-, pero poco y nada logra en materia narrativa, más allá de algunas secuencias un tanto sarcásticas e inspiradoras, que apenas nos dan una muestra de lo que podría haber sido. O sea, una buena patada al sistema, en vez de un relato conformista que quiere dejar a todos contentos.