El amor se hace

Crítica de Luciano Sivori - Alta Peli

Sobre gustos no hay nada escrito

El mayor logro de esta pequeña comedia ligera es mostrar todo un submundo de fetiches sexuales extraños que (sabemos) existen en nuestro mundo.

El humor proviene de lo extraño e incómodo de algunas situaciones. Una mujer se excita con las lágrimas de su marido, otra con los asaltos violentos, otra con las telas (y la seda en particular). Un tipo quiere que lo meen encima y otro sólo alcanza el orgasmo al ver a su mujer dormir.

Lo complicado de este tipo de historias es encontrar un equilibrio donde las situaciones no suenen exageradas y uno pueda conectarse con los personajes. En este sentido, el director y protagonista Paco León alcanza la amalgama ideal entre drama y comedia, entre situaciones bizarras e historias tiernas.

Su contraparte australiana:
Me tomó unos minutos darme cuenta de que la historia es prácticamente igual a una película australiana independiente del 2014 llamada The Little Death. Una búsqueda rápida en Google me confirmó que la cinta española es una remake de la misma (esto aparece también en los créditos finales).

Tengo un recuerdo muy grato de la película original, que me había sorprendido con pequeños momentos de genialidad y un humor más bien reflexivo. La versión española es un poco más jugada desde lo visual, pero nunca deja de ser una comedia ligera. Incluso cuando parece que las cosas van a subir de tono, se queda ahí.

Creo que The Little Death es más arriesgada (las cosas salen un poco peor), mientras que en El amor se hace todo se siente un poco más natural, y el desenlace es más alegre.

Humor y (algunas) buenas ideas:
Al final del día, las extrañas parafilias sexuales (que sin duda generan buenos momentos de diversión) son una excusa para hablar del amor, y de la importancia de conocerse a uno mismo, de aceptarse, aunque eso no encaje del todo con lo que la sociedad impone.

Los cinco relatos tienen una marcada autonomía, y eso para mi no fue un acierto. Por momentos parecen sketches separados sin un hilo narrativo que los una. En ese sentido, la película funciona más de forma antológica, como si los relatos –que comparten el tono y las extravagancias– no se atrevieran a unirse en una gran orgía.

Como toda cinta antológica, algunas historias gustan más que otras. Personalmente disfruté mucha la de Paco León, Belén Cuesta y la argentina Ana Katz (Mi amiga del parque), y también son muy tiernos los últimos minutos con la pareja de sordos. Por el contrario, algunas de las tramas están menos logradas y hacen que el relato a veces decaiga.

Conclusión:
El amor se hace es una comedia pícara y fresca sobre los fetiches y los tabúes, un tema no tan común en el cine. Es una pena que las historias están tan pobremente ligadas, aunque sí se exploran temáticas sexuales interesantes. Una película española divertida y sencilla, como para pasar el rato.