El amor de Tony

Crítica de Juan Carlos Fontana - La Prensa

En un puerto de Francia hay lugar para rehacer la vida

Esta es una historia de amor inusual, de dos seres solitarios, de sentimientos callados, que intentan rehacer sus vidas como pueden.

En "El amor de Tony", la directora Alix Delaporte eligió a una mujer y un hombre que se mueven en ciertos márgenes. Ella, Angle, se encuentra en libertad condicional, nunca se explica bien por qué fue a parar a la cárcel. El es Tony, un pescador, que tiene un pequeño barco y trabaja en un puerto de Normandía, junto a su madre y su hermano.

Tony, hace poco tiempo atrás, perdió a su padre que desapareció en el mar. Angle, en apariencia tiene una única preocupación, poder insertarse nuevamente en la sociedad y recuperar a su pequeño hijo, cuya tenencia está en manos de sus abuelos.

Ella tendrá que demostrar que tiene casa y marido y un hogar constituído para recuperar al niño y eso la llevara a concretar algo que en apariencia parece imposible: conquistar a un pescador bastante hosco, poco expresivo en sus sentimientos y que no se entrega así nomás a cualquier mujer.

EN LA BUSQUEDA

El filme es lento, pero no monótono, la directora se detiene en registrar la minuciosidad y la sutileza que pone en cada una de sus expresiones, el personaje de Angle, a cargo de una muy sensible Clotilde Hesme.

Por eso la cámara de Alix Delaporte sigue a Angle en situaciones de búsqueda constante, se la ve sufrir en silencio cuando es rechazada, cuando las autoridades del penal sospechan de lo que ella dice, o cuando la abogada le pregunta para qué la va a ver si todavía no sabe cuándo se va a casar, lo que le permitiría volver a tener a su hijo a su lado.

"El amor de Tony" devela la mirada de una directora que sabe muy bien como registrar desde el detalle de la ropa, hasta el costumbrismo típico de unas mujeres que se mueven a la par de los pescadores descargando pesados cajones de las embarcaciones y vendiendo luego el contenido en los mismos muelles.

En la película se destacan también las actuaciones de Grégory Gadebois, un actor que se dice pertenece a la Comédie Francaise; o en un pequeño pero muy simpático personaje, a la española Lola Dueñas.