Duro de cuidar

Crítica de Santiago Balestra - Alta Peli

Samuel L. Jackson y Ryan Reynolds se ganaron un lugar destacado como figuras del cine de acción, que recientemente (y en gran parte gracias al Universo Cinematográfico Marvel) ha tenido a la comedia como un necesario soporte. ¿Qué podría suceder si ponemos a estos dos intérpretes en una propuesta que (se supone) tiene a ambos géneros al frente de todo? Esto es lo que viene a contestar Duro de Cuidar.

¿Y dónde está el Guardaespaldas?
Michael Bryce es un guardaespaldas que no está pasando por su mejor momento profesional, pero se le presenta una oportunidad de volver a las grandes ligas cuando su ex-novia, agente de la Interpol, le pide que escolte al asesino a sueldo Darius Kincaid al tribunal de La Haya, para que testifique en contra de un dictador bielorruso.

Los problemas surgirán dado que dicho dictador tiene compradas a gran parte de las fuerzas policiales europeas, sumado al hecho de que Michael y Darius tienen una rivalidad profesional que hará que no pocas veces se saquen chispas.

Duro de Cuidar se vende como una comedia de acción, pero, en honor a la verdad, la acción funciona al 100% mientras que la comedia solo lo hace al 50%; las escenas de acción son eficientes, pero no todos los momentos cómicos funcionan como deberían.

Debe destacarse que la película utiliza el flashback de un modo peculiar. Habitualmente elegir este recurso, teniendo el segundo acto en marcha, delata una escritura perezosa. Sin embargo, el guión le encuentra una vuelta cómica que nos permite conocer más a fondo a los personajes aunque -hilando más fino y mirando en retrospectiva- no sumen mucho al avance de la historia.

Si tengo dos errores concretos que achacarle a la película, es que ocasionalmente desvía exageradamente su tono,y a medida que se acercan al desenlace el metraje se estira innecesariamente con escenas de relleno.

Para profundizar en el problema del tono, al mismo lo tenemos perfectamente manifestado en el villano que encarna Gary Oldman. A los 10 minutos de película demuestra su nivel como antagonista matando a una mujer y a un chico delante de un profesor para hacerlo hablar.

Si fuera una película netamente de acción, esto no sería un problema. Ahora: si anteriormente introdujiste a tu protagonista en un contexto donde el asesinato de alguien es un poco más irónico, estas acciones del villano son, por contraste, de una crueldad que ni siquiera es admisible como humor negro y el espectador es demasiado inteligente para comprarlo como tal.

En materia actoral, Ryan Reynolds y Samuel L. Jackson dan lo que se espera de ellos. Reynolds tira sus chistes y Jackson entrega ese repertorio de palabras soeces por el que, entre otras cosas, es reconocido. La química funciona y las discusiones entre ellos está entre lo que puede motivar al espectador para quedarse hasta el final. Salma Hayek también hace sus aportes en el apartado cómico, aunque a menudo lleve demasiado lejos el estereotipo de la latina enojada. Gary Oldman entrega una actuación bastante digna y a la altura de alguien de su trayectoria.

Conclusión:
Si entrás esperando originalidad o una obra maestra, Duro de Cuidar te va a parecer una más del montón. Pero si querés pasar el rato, y disfrutar de la buena química de dos carismáticos actores enmarcados en apropiadas escenas de acción, tal vez quieras darle una chance. No es lo que se diría imperdible pero, a pesar de sus errores, cumple con lo que se propone.