Dunkerque

Crítica de Martín Goniondzki - Cinéfilo Serial

Luego de tres años de inactividad, vuelve Christopher Nolan para demostrar porqué es uno de los directores de cine más influyentes y prolíficos de los últimos 20 años.

El realizador inglés tiene una filmografía variada y en esta oportunidad añade un nuevo género a su cartera. Resulta muy interesante analizar el atrayente estilo visual y narrativo de Nolan. En “Dunkirk” no solo presenta su marcada impronta a la hora de confeccionar el relato, sino que además se da el lujo de separarse de ciertas características frecuentes a las que nos tiene acostumbrados, para sorprendernos con nuevos recursos.

Entonces, ¿es “Dunkirk” ese film espectacular que están comentando en todos lados? La respuesta es sí. Nos encontramos con una película bélica sobre la evacuación de Dunkerque (Francia), durante la II Guerra Mundial. El avance del ejército Nazi ocasionó que alrededor de 300.000 soldados británicos y otros tantos franceses queden varados y asediados en las costas del lugar que da nombre a la cinta en cuestión. Durante este acontecimiento se van a narrar las distintas historias que se desarrollan en los diferentes campos de batalla: El aéreo con los aviones, el marítimo con los barcos y el terrestre en las playas de la ciudad portuaria.

El concepto brillante que utiliza Nolan de no establecer un protagonista claro para poner al conflicto y a la guerra en primer plano es uno de los puntos fuertes del relato. El protagónico se lo lleva el campo de batalla y la brutalidad del conflicto.

El guion representa un triunfo, en especial por el deseo del realizador de tratar de prescindir de los diálogos lo máximo posible para desarrollar una narración mayoritariamente visual. Como bien se mencionaba en la lista de películas que recomendó Nolan para ver previamente a Dunkirk (link aquí), el realizador se inspiró en “Avaricia” (Erich von Stroheim, 1924) y “Amanecer” (F. W. Murnau, 1927), relatos que se destacaron en alcanzar aquel uso de lo visual por sobre la palabra. Es interesante ver lo que logra el director, ya que en reiteradas veces se lo ha criticado por brindar películas y/o escenas que se caracterizaban por una sobreexposición de información al espectador mediante los diálogos.

Las actuaciones están muy logradas y nos meten de lleno en el desgarrador ámbito de la guerra. Tom Hardy, Mark Rylance, Kenneth Branagh, Cillian Murphy, James D’Arcy y Harry Styles son solo algunos de estos actores que le ponen el cuerpo a sus personajes, que son parte de una estructura más grande que se pone en un plano superior.

La crudeza con la que se narran ciertos eventos nefastos inherentes al ámbito bélico y hostil, se ve decorada por una tremenda dirección de arte, una fotografía imponente (gran trabajo de Hoyte Van Hoytema) y una magnificencia a la hora de componer los encuadres más bellos y armoniosos para un contexto totalmente opuesto. Esa belleza compositiva se ve acrecentada si encima uno tiene la suerte de observar las imágenes en su máximo esplendor y resolución (recomiendo fuertemente que todos concurran a ver la película al IMAX, ya que Nolan concibió la historia de esta manera, logrando filmarla casi enteramente en este formato).

Por el lado del sonido, tenemos que destacar el trabajo de Hans Zimmer en relación a la música, pero también la edición de sonido. Es impresionante lo que se logró sonoramente en este film, el tic tac del reloj y la utilización de cuerdas provocan una profunda tensión en el espectador que no da respiro hasta el final.

El montaje enmarañado y anárquico (que nos recuerda a los primeros relatos del director como “Following” y “Memento”), también sirve para terminar de armar esa angustia por la que atraviesan los personajes donde no saben si sobrevivirán la próxima hora, día o semana (de hecho el film se separa en tres segmentos: un rescate que tarda una semana, los barcos de civiles cuya tarea tiene un día de duración, y el apoyo aéreo que busca contrarrestar la ofensiva alemana cuyo combate sucede en el lapso de una hora. Todo eso yuxtapuesto para el deleite del espectador).

En síntesis, “Dunkirk” es una película intensa tanto emocional como técnicamente. Un gran acierto de Nolan que nos muestra que se encuentra en pleno dominio de su oficio (tanto como director y como guionista), y que tiene la habilidad de realizar films más provocadores a nivel estético y narrativo. Un drama bélico que apunta a convertirse en un clásico instantáneo.