Duna

Crítica de Rolando Gallego - EscribiendoCine

La épica de sacrificios, familia y distopía de Denis Villeneuve

Una vez más la inabarcable e inasible novela de Frank Herbert es llevada a la pantalla grande y en esta oportunidad, bajo la batuta de Denis Villeneuve.

Villeneuve recupera la épica que las páginas proponían y reduce la expresividad lingüística de los protagonistas para concentrarse en una parafernalia visual, en donde la aridez del desierto y los cálidos colores elegidos para la propuesta, son sólo la excusa para empoderar un relato de lucha de castas y supervivencia, de amor y sueños, de poderes y legados.

Paul (Timothée Chalamet) se desvive por comprender cuál es su lugar en el mundo, ya que si bien sabe que sus padres, y particularmente su madre, le dicen constantemente cuáles son los mandatos que debe cumplir, a partir de presagios y reglas, intentará transitar un camino propio en donde la previsión será algo secundario para sus días.

Sueños recurrentes lo acechan, en donde una misteriosa y bella joven (Zendaya), tendrá protagonismo hasta que, claro, abra los ojos o despierte de su descanso, otorgándole allí al espectador la potestad de completar un puzzle en el que, independientemente del conocimiento previo sobre la historia, todo se reinventa, se recicla, y se presenta como nuevo.

Duna (2021) además de esconder subtramas asociadas a la ecología con el agotamiento de recursos naturales, la explotación de clases (o castas, según la novela), los vínculos, la sociedad, y el amor; se permite jugar desde el deseo de los protagonistas un relato en presente, en donde los flasbacks, flashfowards y predicciones, sirven para potenciar aquello que se sugería en la novela.

Así, Paul pasa de ser heredero poderoso al fugitivo del relato, entendiendo que esta fuga podría alejar malos presagios y malas compañías a su pueblo pero, principalmente, le evitarán ser parte de una historia que escapa a lugares comunes, diezma la posibilidad de alimento de otros pueblos y solo perpetúa mecanismos de sujeción y control.

De esta forma comenzará la aventura en la árida superficie en pos de un futuro idílico para los habitantes de esta distopía, que en manos de Villeneuve, se transforma en una épica shakespereana. Gracias al carisma del trío protagónico -Chamelet, Rebecca Ferguson, Oscar Isaac- esta primera entrega cierra con intrigas y expectativas hacia lo que vendrá, nuevas aventuras plagadas de traiciones y enconos familiares, pero con el amor como objetivo final.