Duna

Crítica de Rodrigo Rago - CineFreaks

Todos los caminos conducen al desierto.

El reconocido cineasta Denis Villeneuve (entre sus películas se encuentran Blade Runner 2049, Enemy, Arrival, y Sicario) nos trae quizás una de las películas más esperadas del año, tanto como para los amantes de la ciencia ficción como para aquellos que, en un pasado, han quedado encantados con su manera de hacer cine.

Dune es una película basada en el libro de Frank Herbert, en el cual se narra un conflicto intergaláctico y político que se encuentra totalmente centrado en Arrakis, un planeta desértico que produce naturalmente la especia más codiciada por toda la galaxia. Allí serán enviados con la intención de trabajar la especia y por orden del imperio galáctico, la casa Atreides: una de las más poderosas y ricas del imperio. Lo que no saben los Atreides, es que el mismísimo imperio les está tendiendo una trampa en donde, a su debido momento, los conducirá a un enfrentamiento letal entre los Harkonnen (la casa que ha producido la especia por más de 80 años), con el fin de destruirlos para siempre.

Estos serán los eventos que deberá afrontar el joven Paul Atreides (protagonizado esta vez por un opaco Timothée Chalamet) quien, a su vez mientras vaya enfrentando estos diversos caminos, tendrá que lidiar con el peso de una antigua superstición que lo señala como un posible “elegido”; un ser que será capaz de dar paz a la galaxia y que liberará a los Fremen, el pueblo autóctono de Arrakis.

Villeneuve intenta hacer de Dune un film claro y conciso a la hora de otorgarle a los personajes y a la trama en sí un desarrollo adecuado para poner en juego los distintos conflictos que se desatarán con la llegada de los Atreides al planeta desértico.

Aún así, si bien la película consigue captar un aura diferente, es necesario señalar que la narrativa no se despega mucho del molde ya establecido por la versión de Lynch (Dune de 1984). Villeneuve no termina de sumergirse en su abanico de recursos a la hora de contar una historia, y al no poder contar con ellos, su película termina siendo bastante explicativa y grandilocuente; en otras palabras: no tiene alma.

Si bien a niveles técnicos y estéticos es notable, Dune se termina conformando por brindarle al público un entretenimiento pretencioso y chato de 155 minutos que no desprende honestidad alguna. O al menos, no desprende la originalidad con la que creí que el director le podía aportar a esta historia.

Por ahora, solo tendremos que esperar para ver como finaliza la segunda parte. Pero de seguir por el mismo camino, no habría sorpresa alguna: seguiremos caminando por el desierto.

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