Duna

Crítica de Magalí Redonte - Bendito Spoiler

Cuando Frank Herbert escribió en 1965 ‘Dune’ difícilmente pudo haberse imaginado lo que su obra provocaría. Su primera novela marcaría el inicio de una de las sagas de ciencia ficción más leídas en el mundo. Con varias adaptaciones, algunas realizadas y otras que quedaron en el tintero, que popularizaron las aventuras épicas del joven Paul Atreides en el planeta desértico Arrakis.

El filme dirigido por Denis Villeneuve y presentado en el Festival de Venecia se estrenará en simultaneo en los cines y en HBO Max este jueves 21 de octubre, luego de más de un año de demora debido a la pandemia del COVID-19. Filmada en gran parte en los desiertos de Jordania, con un despliegue de efectos especiales y una belleza estética con el sello distintivo de Villeneuve, la película ofrece una experiencia visual y sonora completamente distinta.

No sólo es una historia que trata sobre el clásico recorrido del héroe , sino que, temas como la explotación de los recursos naturales, el cuidado del medio ambiente o el avance violento sobre los pueblos originarios, son claves en esta nueva entrega que propone despertar al espectador sobre lo que sucede en nuestra realidad.

La historia comienza cuando el duque Leto Atreides (Oscar Isaac), su concubina Jessica (Rebecca Ferguson) y su hijo Paul (Timothée Chalamet) deben abandonar sus tierras en el planeta Caladan, a pedido del emperador, para trasladarse a Arrakis también conocido como Duna. Este planeta desértico es importantísimo en el desarrollo de la trama ya que es el único lugar en el universo donde se puede encontrar “la especia” o melange que, entre otras cosas, permite prolongar la vida y realizar viajes a través del espacio. El motivo de la mudanza no es otro que poner orden en el planeta habitado por los Fremen, las tribus libres de Arrakis que intentan proteger sus tierras y recursos. Allí, la Casa Atreides se enfrentará a las amenazas del desierto como los gusanos de arena, y a la traición por parte de sus enemigos encabezados por la Casa Harkonnen.

La trama del filme cuenta el ascenso de un joven mesías destinado a ocupar el lugar de líder de los nativos. Algo que las profecías y los cuentos folclóricos de los arrakianos venían vaticinando. En su recorrido, Paul tendrá visiones del pueblo Fremen. Mayormente de Chani (Zendaya) y las posteriores batallas en las que conducirá al pueblo de Arrakis y será conocido por ellos como Muad’Dib.

A diferencia de otras adaptaciones cinematográficas de ‘Dune’, el estilo de Denis Villeneuve se impone en esta nueva entrega. Películas como Blade Runner 2049 (2017), La llegada (2016), Sicario (2015), Prisoners (2013) o Incendies (2010) nos permiten recomponer un estilo propio y característico del director canadiense.

La atmósfera y el clima creados en sus filmes, muchas veces con niebla y una paleta de colores de tonos sombríos en la gama de los azules y marrones, acompañan las emociones de los protagonistas. Los paisajes desérticos de sus películas toman un lugar primordial, convirtiendo a ‘Dune’ en una obra de arte por la forma en que captura la belleza del desierto. Las ondulaciones del terreno, el brillo de la especie en la arena, o los atardeceres saturados en Arrakis que conforman un paisaje estéticamente hermoso.

En esta nueva entrega, y retomando algunas cuestiones del libro, se focaliza en el cuidado ambiental, la ecología, y particularmente la explotación de los recursos naturales. La novela describe minuciosamente los distintos ecosistemas que forman parte de Arrakis, la forma de vida de las comunidades que allí residen y la importancia de la especia tanto para las tribus como para el emperador. En palabras de Villeneuve: “Necesitamos modificar nuestra forma de vida. Debemos cambiar la manera en la que nos relacionamos con la naturaleza y el mundo. Eso implica mucho coraje y ética, y creo que Duna es un llamado en ese sentido. Tiene raíces en todos esos tópicos, y es por eso por lo que Duna es ahora más relevante que nuca”.

En varias entrevistas, el director remarcó que ‘Dune’ sólo puede disfrutarse en una sala de cine, y claramente está en lo cierto. Porque no es sólo una experiencia visualmente hipnótica, sino que también lo es a nivel musical. La banda sonora a cargo de Hans Zimmer (‘Blade Runner 2049’, ‘Interestelar’, ‘Gladiador’, ‘El último samurái’) ofrece un repertorio de temas que nos transportan a otro mundo. Como señala Villeneuve “Hans se inspiró en el sonido del viento y la arena, porque en Duna el ritmo lo es todo.

El ritmo es vida y, lo más importante, también puede ser la muerte, porque el ritmo atrae a los gusanos de arena. Así que debíamos pensar en una música con un ritmo totalmente original”. Para esto, el compositor pasó meses creando nuevos instrumentos con el objetivo de definir un lenguaje y paisaje musical que no nos sea conocido o propio, sino que refleje un sonido de otro planeta.

El casting de la película no podría ser más correcto, el dream team con el que muchos directores querrían trabajar. Con Timothée Chalamet y Zendaya encabezando el elenco más jóven, acompañados por grandes figuras reconocidas como Oscar Isaac, Javier Bardem, Josh Brolin, Jason Momoa y Rebecca Ferguson, entre otros. En esta primera entrega de ‘Dune’, los personajes secundarios no se lucen tanto como Paul y su madre la Bene Gesserit, Jessica. De hecho, Zendaya que es de un talento actoral enorme, no cuenta con muchos diálogos, sino que aparece mayormente en las visiones de Paul. Seguramente, en la próxima entrega que se espera que comience a rodar en 2022, veremos más de otros personajes, incluido el de Chani.

Si bien la ciencia ficción como género implica pensar un mundo con otras reglas, ya sea en una galaxia muy lejana con naves que viajan a la velocidad de la luz al estilo ‘Star Wars’, o mundos realistas distópicos como en ‘El cuento de la criada’. La ciencia ficción es mucho más que sables láser o un escenario distinto al que estamos acostumbrados. Como bien señala Villeneuve, su último filme escapa al encasillamiento del género de ciencia ficción. Ya que para él, ‘Dune‘ es un thriller psicológico, una aventura, una película de guerra, una película sobre la mayoría de edad. Y también es una historia de amor.”

Aunque el género suele representar no sólo la típica lucha entre el bien y el mal u opresores y rebeldes, también hay un gran desarrollo de tramas familiares y pasionales sumamente shakesperianas. Las naves, los planetas, los poderes mágicos, e incluso los gusanos de arena son una excusa para contar esas historias. Para presentar las reglas de ese mundo desconocido y terminar de conformar el clima del mismo.

Es difícil hablar de comparaciones con la adaptación anterior de 1984 dirigida por David Lynch (‘Mulholland Drive’, ‘Blue Velvet’, ‘Twin Peaks’). Ya que son distintas, cuentan con otro tipo de tecnología con respecto a los efectos especiales, y están contadas de otra manera, con un ritmo completamente diferente. No por eso, vamos a decir que una es mejor que la otra, sino todo lo contrario, se complementan. Al ver ambas películas podemos entender aún más el universo creado por Herbert.

De hecho, el filme de Lynch no recibió las mejores criticas en el momento de su estreno, se la consideró un fracaso durante muchos años. Sin embargo, es una película de ciencia ficción que apuesta por un ritmo distinto, más cercano a una ópera espacial con tintes autoreflexivos.

Otra adaptación de la novela que fue engullida por las arenas movedizas y nunca pudo completarse es el proyecto del director y artista de origen chileno, Alejandro Jodorowsky. Conocido por sus obras con guiños surrealistas como ‘El topo’ (1970) o ‘La montaña sagrada’ (1973). Existe un documental de Frank Pavich, ‘Jodorowsky’s Dune’ (2013) que retrata el ambicioso proyecto que no pudo ser. Algunos creen que hubiera sido una versión revolucionaria, y otros afirman que de haberse estrenado habría sido un fracaso rotundo. Lo cierto es que el filme hubiera sido un experimento surrealista para apreciar. Que iba a contar con las actuaciones de Orson Welles en la piel del Barón Harkonnen y Salvador Dalí en el rol del emperador. Y para cerrar con broche de oro, la banda sonora a cargo de Pink Floyd.

Sin duda, la nueva versión de Denis Villeneuve se impone gracias a efectos especiales muy bien logrados, la música transportadora de Hans Zimmer y unas postales desérticas perfectas que hacen de ‘Dune’ una experiencia para disfrutar en las salas de cine.