Duna

Crítica de Elian Aguilar - Cultura Geek&Pop

Duna: Ciencia Ficción en modo especulativo

Una nueva adaptación del clásico de Frank Herbert
Una obra gigantesca, un clásico que tiene una historia de adaptaciones fallidas en su haber. La llegada de Denis Villeneuve como director, y un espíritu que se aleja del entretenimiento no-brainer, para contar sobre un nuevo mundo. Sean bienvenidos y bienvenidas para conocer sobre Duna.

¿De qué va?
“Duna” es el viaje mítico y cargado de emociones de un héroe. Cuenta la historia de Paul Atreides, un joven brillante y talentoso nacido con un gran destino que trasciende su comprensión; él debe viajar al planeta más peligroso del universo para asegurar el futuro de su familia y su pueblo. Las fuerzas malévolas estallan en un conflicto por el suministro del recurso más valioso que existe (un producto básico capaz de activar el mayor potencial de la humanidad), que se encuentra exclusivamente en ese planeta. Sobrevivirán solo quienes puedan conquistar su miedo.

Hay obras que son complicadas de adaptar. Pero en el mundo del audiovisual, todo cambió en 2001 cuando Peter Jackson decidió y llevó a cabo la titánica tarea de llevar adelante The Lord of the Rings. Pero no fue el primero en intentar llevar a cabo pruebas hercúleas de este tipo: en 1984 David Lynch puso toda su pluma de autor para adaptar la novela de Frank Herbert como sólo él podía hacerlo. Y hubo que esperar mucho para volver a ver esta historia en pantalla grande.

La dificultad para Villeneuve es elegir, de todo el mastodonte de líneas argumentativas, qué camino seguir. Lo que sabemos es que hay varias familias en el Universo, bajo el régimen de un Emperador. Que algunas son poderosas a nivel armamentístico, otras a nivel político y otras a nivel recursos. Y el recurso más importante de todos está en un planeta desértico y eso desata una suerte de intrigas palaciegas que no escatima en guerras, traiciones y descubrimientos.

La marca de autor del director nos prepara para lo que vamos a ver: esto no es The Chronicles of Riddick, o una de acción en el futuro como Minority Report. Quien realizó Arrival, se despacha con algo más cercano al Interstellar de Christopher Nolan. Pero además, concatenando una cantidad grande de personajes que van entrando y saliendo de escena para mostrar que “hay algo más”.

Ese es uno de los grandes problemas para adaptar Duna. Quienes conozcan la novela, van a sentir que algo falta (un síntoma que llamaré “El síndrome Tom Bombadill”) y quienes vayan vírgenes van a sentir que no entienden todo lo que pasa. Pero en el hacer de Denis, eso se va moldeando a base de una fotografía bellísima, una música tensa y constante, y grandes actores y actrices.

El protagonismo absoluto se basa en un trío de Madre / Hijo / Futura Amante compuesto por Rebecca Ferguson, Timothée Chalamet y Zendaya. La presencia de Zendaya es continua, aunque solo la veamos hacia el final del metraje interactuando con el protagonista. El resto del cast se maneja con soltura y le aportan su parte al relato… sobre todo Oscar Isaac, Jason Momoa y Javier Bardem que exudan carisma.

La presencia de Ferguson -madre del protagonista- aporta la parte “mágica” del asunto, la Bene Gesserit. Una suerte de matriarcado oscuro que maneja los hilos del entramado del Universo, y de la que Lady Jessica Atreides es parte… habiendo preparado a su hijo Paul Atreides (Chalamet) para que sea “el elegido”.

Dos grandes familias que entran en conflicto para entretenimiento del Emperador, la Especia del planeta Arrakis como centro de la búsqueda, un hijo criado para ser El Elegido, una sociedad cansada que se la use sólo por sus recursos, asesinos tecnócratas, lombrices asesinas gigantes (GIGANTES), la música de Hans Zimmer (que rechazó trabajar en Tenet para estar en esta película), efectos visuales de vanguardia y algunas batallas épicas hacen de Duna una experiencia para disfrutar en pantalla grande (sobre todo el IMAX).

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