Dragon Ball Super: Broly

Crítica de Isabel Croce - La Prensa

Estamos ante una nueva manifestación cinematográfica de la popular historieta Dragon Ball, creada por el dibujante y escritor japonés Akira Toriyama, gestor de una verdadera ola de novelas, sagas, videojuegos y merchandising, derivados del manga oriental. Con un éxito netamente popular, fue aceptado por todo el mundo en la década de los "80 y "90 teniendo como antecedente histórico el Astroboy de Osama Tezuka. 

Con dos partes bien definidas, la primera desde el pasado remoza la destrucción del planeta por Vegeta, de la dinastía sayajin, retoma la figura real que impone al bebé Friza o Freezer, que vemos en una incubadora como heredero, mientras el sayajin Paragus centra su ambición en su hijo, al que también se observa en una incubadora y que lleva por nombre Broly. El rey envía al niño al espacio presumiendo su poder y su padre lo descubre y viaja para acompañarlo hasta un planeta de escarabajos gigantes (símil vaquitas de San Antonio).

El tiempo hace que Friza (o Freezer) destruya el planeta, pero Goku (también llamado Kakaroto) se salva y así continúa la saga. Años después, cuando reaparece Broly convertido en un niño poderoso pero conflictivo de gran fuerza física que sólo su padre puede dominar, se llevará a cabo el enfrentamiento. Habrá complicidades porque las famosas esferas del Dragon, algo así como el "Vellocino de Oro" de toda historia, aparecen como nuevo motivo de pelea con intervención de un dragon real que protege a Broly.

HISTORIA VIOLENTA

En síntesis, la clásica saga de superhéroes que enfrenta el Bien y el Mal en una lucha mortal, que dura varios minutos en el filme. Filme en el que aparecen nuevos personajes como Chelye, Kókono y Lemo.

Los fanáticos del género se regodean con la feroz pelea de la historia; los que no lo somos la vemos como una clásica saga mitológica de raíz oriental, con dibujos bien logrados, efectos especiales asombrosos, enfrentamientos de poderes universales por la conquista de objetivos variados y un despliegue de violencia inusual.