Dos pavos en apuros

Crítica de Iván Steinhardt - El rincón del cinéfilo

Reggie (doblaje de Luis Daniel Ramírez) siempre se sintió distinto, rechazado, incomprendido. Le pasó desde que era un pequeño pavo azulado rodeado de cientos de sus pares amarillos. Al comienzo de “Dos pavos en apuros” la simpática narración nos pone en situación. “Los pavos son pavos” dice, pero él sabe la verdad de lo que sucede en la granja. Advierte a todos sus compañeros que los están engordando para después matarlos y comérselos. Claro, todo esto sucede en el marco de la víspera del Día de Acción de Gracias a celebrarse, como siempre, en noviembre en los Estados Unidos.

Reggie es “salvado por la pequeña hija del presidente (pese a él), quién lo elige para quedárselo”. Por razones, que no vienen al caso, conoce a Jake (doblaje de Raúl Anaya), un pavo con pinta de “Marine” quien, luego de enterarse de la existencia de un proyecto secreto del gobierno en fase experimental, decide viajar en el tiempo. Más exactamente a 1621, al día en que nació la tradición de sentarse a comer un pavo asado u horneado con toda la familia.

Según el manual de tercer grado los colonos de Plymouth, Massachusetts andaban con las alacenas vacías, al borde de la desesperación, hasta que los indios del lugar les acercaron alimentos en un hermoso acto de bondad. También se celebra la buena cosecha, en fin… la idea es impedir el nacimiento del ritual que acabará con todos los ascendientes de Reggie y Jake calentitos y bañados en salsa de arándanos.

Como se ve, estos pavos distan mucho de hacer honor a su nombre.

Por supuesto que el aparato para realizar el viaje tiene forma de huevo, además de llamarse S.T.E.V.E. y tener una impronta al Hal de “2001: Odisea del espacio “(1969). Una vez en el pasado habrá oportunidad de plantear los escollos típicos del cine de aventuras. En el guión de Jimmy Hayward y Scott Mosier aparecerán los antepasados de las aves (con quienes deberán congeniar) empezando por el Jefe Pico Ancho (doblaje de Blas García) y la hermosa Jenny (doblaje de Leyla Rangel), encargada de instalar el elemento romántico de la historia. Por otro lado están los humanos hambrientos a los que un temible cazador debe proveerles comida, o sea matar a las aves a como dé lugar.

“Dos pavos en apuros” tiene buenos argumentos para convertirse en un producto convencional en su planteo pero sin dejar de ser entretenido gracias al buen diseño de los dos personajes principales ya que, a pesar de sus diferencias, deben unirse en pos de sacar el pavo al horno del menú del Día de Acción de Gracias.

Con respecto a esta fecha en particular, muy lejos de las tradiciones del resto del mundo, el director encaró con claridad la tarea de no dar nada por sabido aunque es cierto que la explicación se dosifica para no dejar de lado (ni alargar) la idea principal. Un buen acierto porque sin eso los chicos quedarían a mitad de camino para entender el contexto y la importancia cultural que le da peso específico al argumento por tratarse de una fecha exclusiva de Estados Unidos y Canadá.

Por lo demás, no se escatima en efectos visuales, diseño estético, la homogeneidad del doblaje en español; pero más que nada la película cuenta con un buen ritmo narrativo y una dosis de humor que despierta risas en los momentos en los que la narración lo necesita, con un desenlace desopilante a la hora de plantear el reemplazo del menú. Pochoclos bien justificados.