Dorados 50

Crítica de Alejandra Portela - Leedor.com

Llevar un conteo de las cosas que se van cumpliendo en la vida se puede ver como una obsesiva virtud o un destino cuantificado al exceso: llegar a los 50 años de vida, a los 30 de matrimonio, tantos años de terapia, tantos de amistad. Este documental argentino que se estrena en la plataforma Cine.ar resulta una oda a la pervivencia del amor en pareja a lo largo de la vida. El método de indagación que despliega supone respuestas que vendrán de parte de un conjunto de parejas mayormente relacionadas desde los años 60 entrevistadas en el escenario del bello teatro Roma.

Las dudas o las preguntas que se plantea en primera persona Alejandro Vagnenko son un poco tramposas. La respuesta está a la vista. Que el amor para siempre existe, que hay seres en la vida que son imprescindibles, y que más alla de la muerte los corazones seguirán latiendo.
En codireccion con Victor Cruz (“La noche de las cámaras despiertas”, “El perseguidor”, “Boxing Club”, “¡Que vivas 100 años!” y “Taranto”), tal vez la única de las personas que aparecen en cámara atravesado por una mirada crítica y divertida: correr en la cinta no es lo suyo y “siempre anda con esa sonrisa”. Propio de un guión organizado, el terapeuta se opone en palabras menos certeras y entendibles al amigo poeta, y la propia posibilidad de enfrentarse dignamente a los 50 trae un chequeo médico y la idea de correr la última maratón.
Esa cuestión personal del propio Vagnenkos se cruza con el núcleo central de la pelicula que son las entrevistas a parejas mayores de 60 años: la mayoria heterosexuales, salvo una pareja gay, y la presencia de Norma Castillo, viuda de Ramona Arevalo, primer matrimonio lésbico de America Latina; la mayoría occidentales, salvo Norma y Kinji que son japoneses. Esta zona del film no fatiga pero todo gira en torno al rescate del amor romántico en épocas de su crisis total. No hay lugar para el amor libre, el poliamor, la fluidez de género o nada por el estilo. Al contrario, todo se fundamenta con certeza. Hasta las mismas preguntas.
Correcta, prolija y con mucha voluntad de no cuestionar el status quo, los Dorados 50 se presenta como una propuesta por algo tan vintage como el amor romántico.