Dioses

Crítica de Amadeo Lukas - Revista Veintitrés

Pese a ser una coproducción entre Perú, Argentina, Francia y Alemania, Dioses es un film absolutamente peruano que aborda aspectos de la realidad de ese país con una alta calidad narrativa y expresiva. El film revela el innegable talento como guionista y director de Josué Méndez, quien en su segundo largometraje (el primero fue Días de Santiago, el más premiado de la historia de esas tierras), maneja un lenguaje fílmico depurado y dotado de múltiples lecturas. A través de una trama de líneas sencillas y un estilo que se podría encuadrar dentro del costumbrismo, Dioses se propone fundamentalmente establecer una lúcida e incisiva mirada sobre la opulencia. El conflicto central de un joven de la alta sociedad peruana que siente una irrefrenable atracción hacia su propia hermana, encierra sub historias caracterizadas por la hipocresía y la discriminación que involucran a seres que se debaten entre la arrogancia y el desamparo. Méndez deslumbra con su cuidado esteticismo audiovisual sin distraerse de objetivos más profundos, apelando a toques introspectivos y simbólicos que a la vez no desdeñan una buena dosis de entretenimiento. El homogéneo y verosímil nivel interpretativo, en el que hay que mencionar al adolescente Sergio Gjurinovic, redondean una pieza admirable.