Desconfianza

Crítica de Alberto Harari - MI CINE - por halbert

LA INOCENCIA ULTRAJADA

Gracias a Internet, el mundo se ha convertido en un lugar mucho más pequeño, en el sentido que personas de diferentes culturas o lugares tienen más posibilidades de contacto entre ellas como nunca antes.

Pero también, el uso de La Red conlleva riesgos, especialmente para los niños y adolescentes; si no se tiene el suficiente control, de forma accidental o buscando nuevos amigos y estímulos se irán encontrando allí con toda clase de contenidos, servicios y personas, no siempre fiables ni convenientes para todas las edades.

Los pederastas se infiltran a menudo en chats de adolescentes, haciéndose pasar por personas de su misma edad y consiguiendo en algunos casos que lleguen a desnudarse frente a la webcam. También intentan obtener sus teléfonos para tratar de lograr un contacto real. Lo más usual es que el pederasta ingrese en un chat, se registre con un apodo y a partir de allí comenzar una “cacería” de menores.

“Trust”, la segunda película como director del recordado actor de Friends, David Schwimmer, enfoca este tema de una forma muy inquietante, original, polémica. Annie, una joven de 14 años recién cumplidos, comienza a chatear con un nuevo amigo desconocido. Si bien su vida escolar y familiar parece ir sobre ruedas, se ampara en cederle toda su confianza e intimidad a un extraño que está del otro lado del monitor.
Creyendo que está conectada con un joven de su edad, pronto éste le dice que tiene 20 años; luego le confiesa tener 25 y cuando finalmente se encuentran, Annie se topa con una realidad que no era la pensada.

Sin querer develar más de lo expuesto, el director ofrece una mirada muy interesante sobre el polémico tema; no se queda en el mero drama familiar sobre un abuso, sino que es llamativa la postura de la adolescente frente al delito en el que fue abusada física y psicológicamente.
Schwimmer se sirve de un excelente libreto, con escenas dialogadas que erizan la piel, especialmente las que tienen como protagonistas al matrimonio destrozado por la desgracia de la que también son víctimas. Gracias a la entrega actoral de Clive Owen y Catherine Keener, como los padres de la menor, el drama se sostiene y crece en intensidad minuto a minuto.

La jovencita Liana Liberato entrega una actuación muy madura y creíble, pese a contar con tan sólo 15 años. Su personaje acapara gran parte del relato, y la actriz lo afronta con una intachable actuación.
El desenlace de la historia resulta muy emotivo y no tiene ningún golpe bajo. Pero también, ese final es perturbadoramente inquietante, con lo que se muestra mientras aparecen los créditos finales: la prueba de que el peligro puede vivir a una cuadra de nuestra casa…