Desaparecido

Crítica de Héctor Hochman - El rincón del cinéfilo

La ganadora del premio Oscar por “Monster ball” (2001), en un papel de persona común en situación extraordinaria, está aquí en su doble responsabilidad de actriz principal y coproductora. ¿Habrá sido una exigencia de la diva? ¿Produzco y protagonizo? ¿Habrá leído el guión antes de ponerse la producción al hombro? Dicho esto en la variable de ser quien debiera sostener el relato sobre sus hombros a partir de la actuación.
No vamos a negar que el papel le va como anillo al dedo, no es la primera incursión de la bella, ya cincuentona muy bien mantenida, en este tipo de películas.
El problema es que el guión es un gran catalogo de lugares comunes, y cuando se aleja un poco, sólo un poco, cae en inverosimilitudes e incoherencias que termina en dar todo por tierra.
Podría pensarse en una “road movie” dentro del genero de acción, sin el menor sentido del suspenso, sólo velocidad, pues hay muchas persecuciones en automóviles por distintas autopistas, carreteras y caminos laterales interpueblerinos.
El filme abre con una serie de fotografías y videos de un niño, Frankie (Sage Correa) desde su nacimiento hasta los seis años de edad, todo un cliché en la presentación para demostrar lo amoroso y apegado de la díada madre–hijo. ¿El padre? Bien, gracias.
Luego de la desazón, el relato comienza con una carretera circundada por árboles, bella imagen de uno de los tantos caminos antes mencionados, y con sonido fuera de campo escuchamos el jadeo, los gritos y corridas de una mujer sin mostrar otra cosa que el espacio vacío en un día soleado, que cierra con un cartel de “Unas horas antes”.
Eso sí, el filme nunca más vuelve a ese espacio ni a ese tiempo, la adrenalina puesta en la velocidad de las acciones y el montaje parece que alcanza, y nadie se percatará de ese “pequeño” desliz narrativo.
Karla Dyson (Halle Berry) es una mesera en un típico restaurante, que ese día se encuentra acompañada de su hijo al que prometió llevar al parque de diversiones.
Una vez en aquel lugar, ella sólo se distrae cuando llama el abogado para decirle qué desea el ex marido, por supuesto el padre de la criatura. En esa distracción es que alguien secuestra al pequeño Frankie, pero Karla logra ver como lo introducen en un auto.
Alli empiezan las persecuciones y también se termina el relato en tanto posibilidad de intriga y/o suspenso, pues la previsibilidad de todas y cada una de las acciones de nuestra heroína se vislumbra con demasiada anticipación.
El punto es que la desesperación, comprensible y efectiva, de una madre en situación de tamaña desesperanza, no se traduce en acciones realistas por parte del personaje.
En los avances del filme se puede ver a Halle Berry diciendo….“se metieron con el chico equivocado”… , y es la mejor frase del filme, por no decir la única buena, aunque redundante como todo el resto.
Tres son las variables que podían establecerse, por un lado, el paupérrimo guión que presenta a los personajes construidos con un maniqueísmo ultrajante para el intelecto del espectador, tanto como los diálogos. En segundo lugar, la funcionalidad estética llevada adelante por la dirección de fotografía que desea dar cuenta de sensaciones de una atmósfera angustiante en el universo de la protagonista, sin logarlo claro, y la banda de sonido que cumpliría con su cometido si la aisláramos de las imágenes a las que queda adosada. Por ultimo las actuaciones, en este caso la buena de Halle hace lo que puede y el director lo que quiere.