Cristiada

Crítica de Regina Fallangi - Cine & Medios

Cristianos, tiros y tequila

"Cristiada" narra la historia de los cristeros mexicanos, quienes mantuvieron un conflicto armado entre 1926 y 1929 con el gobierno de Plutarco Elías Calles, cuando este intento implementar leyes que restringían la autonomía de la iglesia y la libertad de culto.
Algunos católicos comenzaron manifestándose en contra de las leyes en forma pacífica, pero al ser reprimidos y perseguidos comienzan a organizarse hasta llegar a las armas.
Estos grupos estaban bastante aislados entre sí, por lo que deciden buscar a un líder que los organice. Para esto deciden contactar a un militar con experiencia, y eligen a Enrique Gorostieta (Andy Garcia), un ex general de la revolución mexicana, ateo, que pasa sus días postrevolución como un empresario, casado y con dos hijas.
Si bien Gorostieta no coincide con la causa, logran convencerlo monetariamente, y se pone al frente de este ejército de cruzados mexicanos. En el ejército hay varios personajes, el padre Vega (Santiago Cabrera), Victoriano "El Catorce" Ramirez (Oscar Isaac), que durante la película se dedican a explicar su fe y su pasión por cristo rey, y que de alguna manera exponen esta controversia de andar a los tiros por el amor de dios. Pero quien capta la atención del escéptico general, es José (Mauricio Kuri) un niño que se unió a los cristeros luego de ver como matan al cura de su pueblo, y cuya fe en dios conmueve al agnóstico y pragmático general, quien pasa de ser una mercenario, a un ferviente defensor de la causa.
Mientras la película intenta convencernos de que esta lucha es solo una cuestión de fe -a través de batallas épicas al calor del desierto mexicano, balazos varios, melodrama, y algún que otro golpe bajo-, otro personaje más entra en escena, el embajador de Estados Unidos, Dwight Morrow (Bruce Greenwood) a quienes casualmente por esos años, se les vencía la concesión para explotar el petróleo mexicano.
Ante la conflictiva situación, el embajador intenta conciliar con Calles (Ruben Blades) pero finalmente y fiel a su origen, termina sacando beneficio de tanto revuelo.
Esta súper producción mexicana cuenta la historia desde un solo lado, el de los cristeros, a quienes muestra como cruzados que representan la fe y la bondad de este mundo, y del otro a un estado despiadado que no respeta a los creyentes. Por esto, la narración termina siendo simplista y no profundiza en la situación social y política de México, como para realmente entender todas las causas que desencadenaron el conflicto, mas allá de las causas religiosas.
Narrativamente es difícil de seguir, hay muchos personajes, algunos irrelevantes, y situaciones aisladas que no están bien conectadas, por lo que cuesta concentrarse en la historia.
Visualmente la producción es impecable, tanto la fotografía como la recreación de época son excelentes, pero hay otros muchos detalles que hacen ruido. Por empezar es molesto ver una producción mexicana hablada en inglés, ya que el elenco cuenta con varias figuras latinas que trabajan en EE.UU., muchos de ellos ni siquiera hablan bien español, por lo que durante la película hablan en un ingles “mexicanizado” que resulta bastante molesto o incluso pronuncian alguna que otra frase en un español casi inentendible.
La música es realmente melodramática, y le da a algunas escenas un tinte de cursilería. Las actuaciones más destacadas son las de Bruce Greenwood, Oscar Isaac y Andy Garcia, quien logra darle un matiz más interesante a su personaje con esa transformación de general pragmático, a hombre de fe que termina comprometido con la causa.
Es una producción visualmente muy fuerte, muy detallista, pero cuenta de un modo bastante parcial y simple un conflicto que aparenta ser mucho más interesante y complejo de lo que podemos ver en esta película.

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