Cristiada

Crítica de Melody San Luis - Fancinema

Desearás ver morir a “Cristo Rey”

Podemos observar Cristiada como un elemento más de esta vorágine religiosa que estamos viviendo. Hasta hace poco no se hablaba de otra cosa más que del Papa Francisco. Es habitual que la elección de un Papa movilice a toda una sociedad, pero lo que ha impactado es el cambio rotundo de la visión sobre la Iglesia. Pasamos de tener una cúpula de curas “pedófilos” a una “honesta y humilde” institución. Este planteo, de alguna forma, también es parte del film. Se propone, a mi entender, mostrar qué es la fe y cómo se relacionan los fieles con ella. Es más, los adelantos dicen “la historia que te quisieron ocultar”. En definitiva, es parte de esta nueva posición en la que se presenta a la Iglesia con una nueva visión -sepan disculpar los creyentes, pero a mí parecer esto es un lavado de cara después de tantos desastres cometidos y abalados por la institución-. Pero, digamos que lo de Francisco salió mejor que esta película. Cristiada es algo así como un domingo de misa, algo excelente para los cristianos y aburridísimo para los que no forman parte de esa creencia.
Más allá de la buena fotografía y la correcta puesta en escena, Cristiada es una película que resulta larguísima. De por sí la duración es mucha, pero la forma de trabajar la rebelión cristiana en México hace que parezca eterna. Se podría haber dicho lo mismo en mucho menos tiempo. Pero allí no recae su principal problema. La idealización extrema que se plantea de la Iglesia es el gran defecto en el que incurre. La exageración con la que se venera a “Cristo Rey” es muy poco creíble. Al igual, resulta poco verosímil, dentro de su pretensión de historicidad, la extrema caracterización de los “malos” y los “buenos”.
Otro de los puntos en contra que se lleva es su grado de morbosidad. Se expone a un niño a escenas de torturas horribles. Muestran además imágenes demasiado exageradas e innecesarias como una cruz dibujada en la arena y rellena de la sangre del herido. Se intenta revelar el grado de compromiso cristiano con su religión, pero se lleva a límites que rozan con el decoro.
Asimismo, deben resaltarse los diálogos, donde se encuentra lo más sectario de la película: aunque los conceptos no resulten en ningún momento difíciles de entender -son más bien muy básicos- son direccionados a un público en particular, sin plantearse como un film para todo público. Se intenta llegar a los fieles y reafirmar un sentimiento que ya poseen de antemano, por lo que las líneas recitadas por los personajes resultan en extremo pesadas.
Cristiada se construye, como hemos dicho antes, de una forma muy correcta e incluso tiene escenas atractivas visualmente. Pero la intención absoluta parece haber sido funcionar como publicidad para la institución eclesiástica, con lo que a los pocos minutos de haber comenzado ya empieza a ser un relato de lo más aburrido. Y si tenemos que escuchar más de cincuenta veces la frase “viva Cristo Rey”, el sentimiento se refuerza.

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